
Una de las consecuencias que trae consigo el envejecimiento de la población que está experimentando nuestra sociedad es el aumento de la infección por virus del herpes-zoster. Este virus es como el de la varicela aunque no se presenta en todo el cuerpo. Afecta a personas adultas y en ocasiones puede llegar a cursar con fiebre y dolores muy intensos.
El doctor Juan Antonio Smándia, jefe del servicio de dermatología del Consorci Sanitari Integral de Barcelona, y dermatólogo del nuevo Hospital Moisés Broggi de Sant Joan Despí, presenta la sintomatología de este virus que no es más que la reactivación del virus de la
varicela.
El Virus del Herpes Zoster
El virus del
herpes-zoster es el mismo virus que el de la
varicela, que solo afecta en la infancia. Lo que ocurre es que este virus queda dormido en los ganglios nerviosos y un día despierta, afectando a la piel. Cuanto más mayor es la persona más riesgo existe de que el virus despierte.
Aspecto de las Lesiones
El diagnóstico del virus del
herpes-zoster cuesta a veces porque el dolor puede confundirse con el de una patología biliar, cardiaca o de riñón. Pero en cuanto aparecen las lesiones, el diagnóstico es fácil. El aspecto de las lesiones es de color rojo, toman volumen en forma de bulto y hacen una vesícula. Se inflaman y pueden resultar muy dolorosas. De hecho cuanto más mayor es la persona el dolor más se puede prolongar. Por eso es importante tratar precozmente este problema, para que en un futuro no se acaben desarrollando otras patologías como la neuralgia phostherpética.
¿Existe Prevención?
El
herpes-zoster no se puede prevenir porque si se ha pasado la
varicela de pequeño ese virus ya está dentro de nuestro organismo. Lo que ocurre es que éste se reactiva, no se contrae de nuevo, por tanto no es posible efectuar una prevención. Si el paciente con
herpes-zoster entra en contacto con una persona que no haya pasado la
varicela es posible que haga que ese virus se desarrolle y se presente no el
herpes, sino la
varicela. Por lo que se refiere a niños y mujeres embarazadas, es preferible que no mantengan contacto con las personas que tengan el
herpes.
Tratamientos
Los tratamientos para el
herpes-zoster tienen la finalidad de evitar secuelas y complicaciones futuras. Las lesiones de la piel, que suelen aparecer en la cara, desaparecen. El
herpes-zoster se trata con paracetamol aunque si el dolor no cede se deberá entrar ya en el campo de los tratamientos para el dolor. Con analgésicos suministrados en la primera fase de la enfermedad se suele solucionar. Los especialistas encargados de tratar a la persona que reactive este virus son tanto el neurólogo como el dermatólogo.