Las indicaciones de la cirugía endoscópica son las mismas de la cirugía clásica, con la ventaja de poder intervenir en discos que no están rotos del todo, sino que están empezando a sufrir esta patología y así poderse reparar antes de que la rotura sea total. Hay discopatías que no quedan reflejadas en la imagen, donde la resonancia magnética no revela nada o casi nada, y por tanto, clínicamente sí tiene una discopatía aunque no se vea y mediante cirugía endoscópica podrá ser tratado.
El paciente debe explicar su historia, ya que todo es importante, saber qué trabajo realiza, si practica deportes, si tiene sobrecargas por mala postura en la conducción y otras cosas que pueden dar con un mejor diagnóstico. Luego, de forma complementaria, se deben hacer radiografías de frente y perfil de la columna, posteriormente una resonancia magnética y en algún caso un TAC, y con ello se determinará el camino a seguir para tratar esa columna.
El paciente hay veces que por un esfuerzo puntual puede tener molestias en la columna o la espalda, pero luego se le pasa y no vuelve a sufrir ese dolor o esas molestias hasta que no vuelve a realizar un sobreesfuerzo concreto que le afecta la zona. Pero el paciente cuyas molestias son continuas, con dolores concretos y persistentes, debe ir al especialista para poner el tratamiento adecuado lo antes posible, ya que de la población que tiene patología de columna sólo se operan el 10%, por lo que el resto pueden ser tratados sin necesidad de intervención quirúrgica.
Hoy en día hay opciones terapéuticas que no son agresivas o poco agresivas, como una incisión de cinco milímetros con anestesia local y que hace que el problema desaparezca. En el caso de que la patología de columna requiera de la cirugía, hay técnicas muy avanzadas que hacen que se haga casi de forma ambulatoria; lo importante es hacerlo cuanto antes mejor, ya que la columna no se mejora por si sola, y como en todo, mejor reparar al inicio de la lesión que no cuando la lesión se ha agravado.
La cirugía endoscópica se planifica muy bien, y antes de ello se hace una discografía, que es inyectar un contraste dentro del disco dándole un poco de presión y viendo la imagen radioscópica en movimiento, cómo se distribuye este contraste y cómo el anillo resiste la presión. Con ello, si el paciente siente un dolor al dar presión sobre un disco, se está confirmando el diagnóstico, ya que por regla general sólo hay un disco dañado, aunque haya reflejo del dolor en otros discos contiguos.
Pueden haber sorpresas si hay dos o más discos dañados, y entonces debe realizarse esa discografía sobre esos discos, y practicar esa cirugía endoscópica en los dos o tres discos afectados, ya que la recuperación será igual de rápido tanto si hay un disco o dos afectados. Más información en: endoscopia columna

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