
Según el doctor Carlos Magriñá, otorrinolaringólogo, hay casos en que los pacientes de roncopatía emiten sonidos mientras duermen que
llegan a superar los 60 decibelios, más o menos la intensidad de una lavadora en plena centrifugación. Estas situaciones abocan a muchas de estas personas a frecuentes desencuentros afectivos.
Magriñá relata el caso de un paciente que se quedó viudo a los 35 años de edad y que empezó a tener dificultades para rehacer su vida porque sus fuertes
ronquidos eran insoportables a oídos de sus nuevas parejas. A este hombre se le aplicó una combinación de técnicas de láser y radiofrecuencia para buscar una solución a sus problemas nasales. Estuvo de baja laboral tan sólo un día y medio y
a los tres días ya había dejado de roncar. Más tarde el susodicho paciente anunció su enlace matrimonial.
En cuanto al
postoperatorio de estos casos, Magriñá dice que se recomienda al paciente que hable lo menos posible durante unos días.
La vida sana predispone a sufrir menos apneas y ronquidos, afirma el doctor.