Existen biberones desde la antigüedad, a lo largo de las distintas culturas ya se utilizaban los biberones. Eso ha ido mejorando y la industria nos ofrece, hoy en día, unos biberones muy bien diseñados para contener las leches de fórmula, que pueden ser de cristal o de plástico.
Hay que preparar bien el biberón, con mucha higiene; las concentraciones de la leche deben estar sobre el 13 %, es decir, una medida rasa por cada 30 centímetros cúbicos de agua, ya que se corre el riesgo de dar al niño una leche muy diluida o demasiado concentrada lo que podría llevar a problemas de nutrición.
Hay que extremar la higiene de las tetinas y de los biberones, lavarlos con agua y jabón y un cepillo y aclararlos muy bien; se pueden introducir en agua hirviendo durante un corto período de tiempo.
Se debe tener mucho cuidado con los microondas ya que la temperatura puede ser muy alta y el niño podría quemarse, se puede dar al niño la leche fría o a temperatura ambiente,no hay que calentarla.
En el mercado existen tetinas muy bien diseñadas que asemejan el propio pecho materno; lo importante es el agujero de la tetina, no debe ser muy estrecho ni demasiado amplio, debe tener la medida correcta que será distinta para cada niño.
Hay gente que es contraria al chupete ya que cuando se utiliza excesivo tiempo produce alteraciones y deformidades de las arcadas dentarias que después hay que corregir. Pero el chupete dado durante un tiempo razonable, sin que el niño duerma con él, es algo que calma al niño durante su fase oral. Incluso se dice que el chupete podría ser un factor que disminuya el riesgo de muerte súbita. Jamás el chupete de debe mojar en azúcar ni en leche condensada. A partir del año un niño no debería llevar chupete.
Cuando el chupete cae al suelo se debe de lavar y se debe de tener más de un chupete.

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