Para ser un síndrome de Ménière se he de acompañar de un ruido muy intenso en uno de los oídos y de perdida de audición, progresiva o fluctuante, durante el momento del vértigo.
No se conoce aún la causa aunque podrían ser múltiples causas. Se produce por una hipertensión de unos laberintos dentro del oído interno, que se encargan con sus desplazamientos de estimular una parte nerviosa muy importante del laberinto posterior y que informan de nuestra situación en el espacio y esa es la información que se pierde al ocasionarse el vértigo.
Existe un vértigo de Ménière de origen tóxico que puede ser causado por una medicación.
Hay muchos medicamentos que se utilizan para el tratamiento como la betahístina; en el inicio del vértigo el tratamiento siempre ha de ser médico antes de pasar al tratamiento quirúrgico. Existen varias modalidades de tratamiento quirúrgico. En un principio se utilizan sedantes para combatir los efectos tan desagradables del vértigo y luego, el tratamiento de base con betahístina o muchos otros, que son de mantenimiento.
Cuando el vértigo es repetitivo, cuando las crisis de Ménière son muy intensas o se ha perdido mucha audición hay que plantear el tratamiento quirúrgico; los más conservadores, que son inyectar determinadas sustancias en el oído hasta los más agresivos, que pasan por la destrucción del oído o la sección del nervio que manda la información al cerebro.
Se ha avanzado más en el tratamiento médico que en el quirúrgico.
El síndrome de Ménière presenta un cuadro tan espectacular que se diagnostica cuando el paciente lo cuenta; puede asustar mucho ya que la sensación es muy desagradable. Si el paciente se acuesta, se queda muy quieto y cierra los ojos, remite en cuestión de minutos, pero en el momento que se vuelva a levantar vuelve la sensación de vértigo.
El Ménière es una enfermedad muy molesta aunque benigna.

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