A nivel científico se considera que una pareja que lleva un año intentando buscar un embarazo, sin conseguirlo de manera natural, debe consultar a un especialista para estudiar la posibilidad de generar ese embarazo con ayuda.
En general hay una corriente de opinión, bastante acertada, que corresponde a que la mayoría de embarazos múltiples corresponden a parejas que tras no lograr el embarazo que están buscando recurren a la fecundación in vitro.
La edad es un factor que favorece la imposibilidad de quedar embarazada, y a más edad, más dificultad para dar lugar a este embarazo, ya que hay un bloqueo psicológico, mayor dificultad para que el óvulo quede implantado, o disminución de la fertilidad, ya que la edad más apropiada de la mujer para tener hijos es de los 20 hasta los treinta y pocos, aunque ello no excluye la posibilidad de tenerlos con más edad.
En los tratamientos de fertilidad, se estimula la ovulación, el número de estas ovulaciones y ello conlleva la posibilidad de una fecundación múltiple. La estimulación, mediante ecografía y análisis, permite controlar la evolución y por tanto se podrá conocer si habrá una ovulación doble o no, mientras que en la fecundación in vitro ya hay una transferencia de embriones, y en este caso, al implantar uno pueden salir dos. En estos casos, para aumentar la tasa de éxito, a mayor número de embriones transferidos mayor probabilidad de que queden implantados, aunque ello comporta que en algunos casos, implantando dos puede coger los dos, e incluso transfiriendo tres puede dar una implantación triple.
Las personas que están en un tratamiento de fertilidad, por norma suelen ser reservados respecto a esta técnica que han decidido para lograr un embarazo, y a lo sumo cuentan con el apoyo de los familiares más directos, ya que socialmente, entre sus amigos o los compañeros de trabajo se podría crear un clima de angustia si se retrasa mucho el logro de quedar embarazada, y a ellos les generaría un estrés nada beneficioso para conseguir el objetivo.
La ansiedad es el principal freno para que muchas parejas consigan el embarazo deseado, ya que bloquea la mente, hace que no se disfrute de la relación con la pareja, y esa ansiedad aumenta con el paso de los días. Hay que buscar ese embarazo sin ningún tipo de obsesión y disfrutando de la posibilidad de lograrlo.
Los controles ginecológicos para llevar a cabo una fecundación in vitro, requieren de la presencia muy seguida de la mujer en la consulta del ginecólogo durante un período de un mes, lo que comporta ciertas tensiones laborales, ya que muchas empresas ponen dificultades para dar esos permisos de visita médica, pese a que son controles que sólo ocupan una media hora al día. Posteriormente, en el caso de que se haya logrado un embarazo, se recomienda un descanso para evitar que esa implantación esté inestable, y ese reposo se acompaña de medicamentos para reforzar la implantación del óvulo.

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