Los síntomas no se correlacionan con la gravedad de la arritmia. Puede ser tan grave como para provocar la muerte súbita del paciente o pasar desapercibida, aunque eso no significa que no sea grave. También puede ocurrir al revés y arritmias que provocan mucho malestar no ponen en peligro la vida del paciente.
La arritmia más frecuente es la fibrilación auricular, se relaciona con la edad y suele dar síntomas de frecuencias rápidas y ritmo irregular. El enfermo nota que el corazón no produce su ritmo normal, palpitaciones, mareo o síntomas de discomfort no demasiado alarmantes.
La presencia de arritmias es algo anormal, el factor que puede preocupar es la asociación entre arritmias y enfermedad cardíaca. En una persona que no tenga una enfermedad cardíaca, las arritmias no suelen ser demasiado graves; en los enfermos con cardiopatías o después de un infarto, las arritmias suelen tener peor pronóstico.
Hay Unidades de Arritmia en casi todos los hospitales principales del país y en muchos de los secundarios. Estas Unidades han crecido en número y en número de pacientes que atienden y de profesionales que trabajan en ellas.
Cada vez se cuentan con tratamientos más efectivos como técnicas de ablación o dispositivos implantables. El diagnóstico de una arritmia es muy sencillo si se pilla en el momento y se puede objetivar con un electrocardiograma, el problema es cuando la arritmia no es constante y el médico no puede objetivarlo.
Si a una persona se le dispara el corazón a una frecuencia superior a 140 , sin motivo aparente como un susto o una situación de estrés, debe consultar a una Unidad de Arritmia. Si eso se asocia a un cuadro de mareo o de pérdida de consciencia o se tiene un antecedente de cardiopatía, también se debe consultar a un especialista.
El paciente no nota nada porque no tiene síntomas, con lo cual no va a influir en su calidad de vida. En los pacientes que sí tienen síntomas, la calidad de vida puede verse deteriorada. Cuando no se tenían técnicas curativas, el enfermo debía acudir al servicio de urgencias cada cierto tiempo, porque las arritmias no se cortaban hasta que no se les administraba fármacos intravenosos.
Los enfermos que hoy en día tienen arritmias y la ablación no se ha realizado o no ha sido efectiva, pueden tener un deterioro de su calidad de vida. La ablación es una técnica que, a través de un catéter, quema el sustrato de las arritmias y permite curar arritmias muy frecuentes, como las taquicardias supraventriculares. El Doctor Ignacio Fernández Lozano, cardiólogo, cuenta que con esta técnica se están acercando a poder curar la mayoría de los casos de fibrilación auricular. Los desfibriladores implantados han permitido reducir mucho la incidencia de muerte subita en los pacientes de alto riesgo.
El desfibrilador semi-automático ha salvado muchas vidas y una de las asignaturas pendientes de los países desarrollados es que pueden hallarse en espacios concurridos por mucha gente.
Las arritmias son más frecuentes en personas de edad avanzada porque suelen ser más frecuentes en personas con cardiopatías. Pero existe un número pequeño de personas jóvenes con arritmias, que suelen asociarse a un corazón estructuralmente normal pero con una enfermedad del ritmo cardíaco.

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