Existen nuevos fármacos para el tratamiento del cáncer de pulmón, dirigidos contra nuevas dianas moleculares; se está conociendo cada vez más a qué paciente hay que darles este tipo de tratamiento. No todos los pacientes se van a tratar igual, con una combinación estándar de quimioterapia, sino que se individualiza en función de las características del paciente o del tipo de tumor que tenga y determinadas características moleculares que se pueden averiguar en el laboratorio y que pueden predecir que pacientes van a responder mejor a un tratamiento, a una combinación o un nuevo agente.
Se habla de cáncer de pulmón cuando la enfermedad está avanzada. En estos casos, existen dos tipos de fármacos; agentes contra una diana molecular, que se llama el factor de crecimiento epidérmico, que suele estar en muchas de las células de cáncer de pulmón y que ha demostrado un beneficio en la supervivencia. Como actúan a nivel del tumor y no afectan a otras células, se toleran mejor y tienen menos efectos secundarios. Muchos de ellos se administran vía oral y el paciente no tiene que ponerse una infusión de suero o quimioterapia cada vez.
Otro tipo de fármacos son los inhibidores de angiogénesis, que es el proceso por el cual los tumores forman nuevos vasos para captar nutrientes, oxigeno, etc.; este tipo de fármacos frenan el proceso. Por si solos o añadidos a la quimioterapia, refuerzan la acción y aumenta la supervivencia de estos pacientes, con una toxicidad bastante tolerable.
En el cáncer de pulmón no se habla de un tumor inducido por un agente infeccioso o por un virus. Por eso, no se puede desarrollar una vacuna. La causa principal del cáncer de pulmón es el tabaco y evitándolo se puede prevenir el tumor. Se están experimentando vacunas para frenar la expansión del cáncer, estimulando el sistema inmunológico creando anticuerpos que son capaces de reconocer a las células tumorales frenando su crecimiento.
El cáncer de pulmón más habitual es el no microcítico o de células grandes, que suponen un 85% de todos los cánceres de pulmón y el 15 % restante es el de células pequeñas, microcítico, que es mucho más agresivo y de crecimiento más rápido. Expresan menos dianas moleculares que el no microcítico y es más difícil el desarrollo de nuevos fármacos. A pesar de ello, ahora hay varios ensayos comparativos entre la quimioterapia habitual y estos fármacos y en 2-3 años habrá algún resultado.
Se está haciendo un esfuerzo buscando qué marcadores pueden hacer guiar el tratamiento de un paciente. En el cáncer no microcítico de pulmón se ha descubierto que existen varios sub-tipos y que no todos estos tumores responden igual a la quimioterapia. Por otra parte, se están identificando marcadores moleculares que pueden decir que un tratamiento sería mejor que otro. Todo ello, está en fase experimental, con muchos ensayos y se están consiguiendo algún resultado como aumentar las defensas de los pacientes a los tratamientos.
En el cáncer de pulmón, al contrario que en otro tipos de tumores, no tiene mucho que ver la inmunidad del paciente para la respuesta del tratamiento. Han habido muchos adelantos, no sólo en estados avanzados con metástasis en los que cada vez hay más tratamientos moleculares que han aumentado la supervivencia, sino también en prevenir una recaída después de una operación de cáncer de pulmón. Existen fármacos, nuevas combinaciones de quimioterapia, que han demostrado que se puede prevenir una recaída. En tumores no operables pero no avanzados existen nuevas combinaciones de quimioterapia con radioterapia o mantenimiento con otros agentes que pueden frenar la recaída y aumentar la curación.
Mientras en los varones la incidencia de cáncer de pulmón parece que empieza a disminuir, en las mujeres es al contrario. Existe algún tipo de tumor que no está relacionado con el tabaco y son más frecuentes en la mujer.

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