
El estreñimiento es una afectación del sistema digestivo que también puede afectar a los niños, incluso a los lactantes.
El doctor Jordi Pou, jefe del servicio de pediatría del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, explica de qué manera se puede evitar que los bebés de pocos meses de edad tengan dificultades para evacuar.
Estreñimiento en Lactantes
Partiendo de la base de que realizar una deposición es un acto voluntario, no es de extrañar que muchos bebés sufran de estreñimiento. Lo que le ocurre al lactante es que aún no posee los mecanismos fisiológicos para poder controlar esa zona del cuerpo, por lo que en realidad nos referimos a un falso estreñimiento. El niño es capaz pero no sabe hacerlo aún.
El Efecto de la Leche Materna
El niño que está siendo alimentado con leche materna hace más deposiciones que cuando la leche es artificial. Por eso, cuando se lleva a cabo el cambio de la lactancia a una alimentación artificial se produce una disminución del número de deposiciones.
Deposiciones en un Bebé
Lo habitual en un bebé de 2 meses es que evacue unas dos o tres veces a la semana. Cuando ésto no es así vale la pena ayudarle y provocarle el reflejo de defecar para que, de esa manera, la ampolla rectal se vacíe. Los masajes a nivel abdominal suelen tener eficacia, aunque la dieta también es de primordial importancia. Hay que asegurarse de que ésta contiene suficiente agua para que las deposiciones no sean demasiado secas y puedan circular por el intestino.
El Uso de Supositorios
Cuando la situación sigue el mismo curso y el bebé no consigue vaciar la ampolla rectal, los supositorios serán la mejor opción. La glicerina es siempre el producto de elección ya que no comporta problemas para el bebé. De hecho, tan solo con introducirlo es fácil que se desencadene la apertura del esfínter y que el niño defeque.