
Con
casi 34 donantes por millón de habitantes, España lidera la donación de órganos en todo el planeta. La tasa española casi duplica el promedio europeo, cuyo registro marca algo más de 17 donantes por millón de habitantes. Uno de los gestos de este tipo que ha tenido más repercusión ha sido el adoptado recientemente por la familia de un niño fallecido al permitir que su hígado fuera trasplantado a la pequeña Noara, cuya madre había estado pleiteando para que su condición de progenitora menor de edad no le impidiera ceder parte de su hígado a su hija con el fin de poder salvarle la vida.
Así las cosas, un equipo de 30 profesionales del Hospital Reina Sofía de Córdoba implantó el hígado que necesitaba Noara, de 6 meses de edad, que sufría desde su nacimiento una
atresia de vías biliares. Esta enfermedad hepática, que le hubiera causado la muerte, consiste en un proceso inflamatorio destructivo que conlleva una fibrosis y degenera en una cirrosis biliar secundaria. Se estima que afecta a uno de cada 12.000 bebés en todo el mundo.
Así pues, la madre, de 17 años de edad, no ha necesitado recurrir a la autorización judicial que ya le habían concedido para donar parte de su hígado a su hija. La ley prohibe a los menores de edad realizar donaciones de órganos para evitar posibles abusos.