
El oxígeno es un gas imprescindible para nuestra vida, lo necesitamos para todo y si no recibimos el suficiente, es necesario aportarlo desde fuera. En el aire que respiramos hay un 21% de concentración de oxígeno y cuando se lleva a cabo un tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia) se aumenta esta concentración para que se alcance el nivel adecuado de oxígeno en sangre.
Así lo explica la doctora Mª Rosa Güell Rous, consultor Senior y responsable del área de Rehabilitación Respiratoria del Departamento de Neumología del Hospital de Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
Enfermedades con falta de oxígeno
Cualquier enfermedad que curse con falta de oxígeno se denomina insuficiencia respiratoria. Comprobado de forma académica, solo se encuentra la EPOC y por ello es la enfermedad donde se han hecho los grandes estudios y por la cual se ha determinado que es necesario el suministro de oxígeno.
Beneficios de la oxigenoterapia
Los beneficios más importantes solo se han demostrado en EPOC. En los años 80 se llevaron a cabo dos grandes estudios que demostraron que la administración de oxígeno en estos pacientes produce un aumento claro de la supervivencia. Además ayuda a mejorar la calidad de vida de estos enfermos y disminuye los ingresos hospitalarios y las agudizaciones de la patología.
Oxígeno y ahogo
El oxígeno a veces puede aliviar el ahogo, pero no siempre. El oxígeno se administra para aliviar la oxigenación de la sangre para que los órganos trabajen mejor. Pero muchas veces esto no repercute en la sensación de falta de aire que tiene el individuo. Sin embargo, está demostrado que órganos tan esenciales como el corazón y los pulmones trabajan en mejores condiciones gracias a la oxigenoterapia.
Como administrar el oxígeno
En fase crónica en personas con una insuficiencia respiratoria instaurada, el tratamiento de la oxigenoterapia debe ser de por vida. En fase aguda el tratamiento debe ser transitorio y con una revaluación en consulta, determinando si debe seguirse o no. El tratamiento con oxígeno es necesario como mínimo 16 horas al día, incluyendo la noche. Así pues quedan 8 horas de libertad para que el paciente salga de casa y no tenga que depender de las bombonas de oxígeno. De todas maneras en los últimos años han aparecido sistemas de administración de oxígeno portátiles para que las personas puedan moverse con él.