
La intensidad y la recurrencia del dolor asociado a una hernia de disco es lo que marca la pauta de las intervenciones quirúrgicas en esta patología, afirma el doctor Rudolf Morgenstern, especialista en
cirugía endoscópica de columna del Centro Médico Teknon. Las hernias de disco cursan a brotes y en ocasiones, precisa el doctor, el dolor es "insoportable".
Por lo general las molestias empiezan en la
zona lumbar de manera más o menos difusa a causa de un esfuerzo, hasta que al cabo de poco tiempo se disipan. Es el primer aviso de una discopatía que puede durar años. Si la presión en la columna es muy fuerte, al final el
anillo del disco se rompe, se expulsa su contenido y, si éste repercute en una estructura nerviosa, se produce un dolor ciático que baja por la pierna o se manifiesta en forma de lumbalgia. Las crisis de hernia discal pueden ser cada vez más frecuentes y llegar a bloquear al paciente.
Para solucionar estos cuadros no hay nada como una
cirugía endoscópica. Al ser poco invasiva, se realizan incisiones de 5 milímetros con anestesia local y el mismo día de la intervención el afectado ya puede caminar tranquilamente. Durante el mes y medio del postoperatorio se puede llevar una vida normal, aunque sin realizar esfuerzos bruscos, y pasado este periodo es recomendable someterse a un programa de
musculación de columna. En cualquier caso, es una opción voluntaria que de ninguna manera forma parte de una rehabilitación clásica.
Morgenstern ha tratado pacientes que, a pesar de haber sido operados mediante otras técnicas años atrás, siguen sufriendo los típicos dolores de la hernia discal. El doctor achaca estas molestias a un colapso del disco afectado. La solución pasa por introducir un
implante por vía endoscópica y levantar el disco a una altura razonable.