Hace años se practicaban pruebas de diagnostico prenatal como la amniocentesis, o la biopsia de vellosidad coriales y que al buscar el material genético del feto podría tener incompatibilidades, y por tanto se estima que el riesgo para la salud de los fetos mediante estas pruebas es del 1%.
Actualmente hay test simples que permiten saber el sexo del bebé, ya que una mujer embarazada tiene presencia de DNA fetal circulando en su sangre periférica, y también que la concentración del DNA en el plasma aumenta en función de las semanas de gestación. Esto facilita obtener material genético fetal sin riesgo para el feto y ello facilita mediante un análisis de ese DNA, el conocimiento del sexo de bebé. Es una simple extracción de sangre fetal para analizar el riesgo de Síndrome de Down y se analiza de forma genética y molecular, detectando secuencias del cromosoma Y que indicará un sexo masculino y en su ausencia será un feto de sexo femenino.
Este test está indicado en gestaciones donde hay un antecedente familiar de enfermedades relacionadas con el sexo, como la hemofilia o varios tipos de distrofias, ya que limita el uso de las técnicas invasivas. De todas formas, por su inocuidad, es un test válido para cualquier mujer embarazada.
No es una técnica que arrincone a la amniocentesis, ya que este test pese a ser muy preciso no elimina el riesgo en fetos varones de tener otras enfermedades que sí descarta la amniocentesis.
Estos test pueden tenerse en dos o tres días, si bien dependerá del laboratorio que gestiona esas analíticas, comenta Doctora Laura rueda, adjunta del Departamento Genético- Molecular de General Lab.

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