
Aunque por Navidad la gente se permita algunas licencias en el comer,
los afectados vasculares deben seguir teniendo en cuenta que sus dos grandes enemigos alimenticios son los picantes y los productos astringentes debido a que provocan congestión venosa, certifica el doctor Carlos Lisbona, de la Unidad de Cirugía Láser de Varices del Centro Médico Teknon.
Para los pacientes con varices se aconseja una comida navideña equilibrada desde un punto de vista dietético, es decir,
ensaladas con presencia de tomates, zanahorias, etc,
platos hervidos mejor que fritos, y alimentos desnatados o semidesnatados mejor que enteros. También se recomienda caminar después de los ágapes aunque las comidas hayan sido copiosas, dado que andar es muy beneficioso para las varices. Esta práctica se convierte en un factor de dolor en enfermos de insuficiencia arterial, una patología que tradicionalmente se ha conocido como enfermedad de los escaparates.
Las venas son muy sensibles a la temperatura ambiental: la
vasodilatación es el fenómeno compensatorio del organismo para enfriar la sangre en momentos de mucho calor, mientras que el efecto inverso es la
vasoconstricción, mediante la cual el organismo trata de mantener el calor ante situaciones de frío externo. Estar sometidos a una temperatura alta, o estar muchas horas seguidas de pie o sentados favorece la vasodilatación y eso conlleva que puedan empeorar las molestias asociadas a la retención e insuficiencia venosas.
En cualquier caso,
el láser es un método muy efectivo al tiempo que poco agresivo en el tratamiento de las patologías venosas, ya que, a diferencia de los estiramientos y arrancamientos de las cirugías de antaño, hoy en día con un catéter y una fibra óptica se procede a sellar por dentro y de forma limpia las venas enfermas.