
La inmigración es un fenómeno que ya constituye una realidad bien asentada en nuestro país. La mayoría de las mujeres procedentes de otros países que llegan a España lo hacen en edad fértil. De hecho, se apunta a los movimientos migratorios como una de las causas por las que la natalidad ha ascendido de nuevo en nuestro país. Sin duda cada mujer vive el embarazo y el parto de una forma determinada, y su realidad cultural y social de origen es distinta a la española, estas diferencias aún se acusarán más.
Edad de Embarazo
La edad en la que las mujeres de origen extranjero se quedan embarazadas no dista mucho de la media española. En realidad, solo se sitúa en uno o dos años por debajo. De todas formas en aquellos lugares de origen donde se acostumbra a contraer matrimonio de forma precoz es más habitual que los hijos lleguen a una edad temprana. A esto hay que añadir que en nuestro país las mujeres retrasan cada vez más la edad de ser madres. Por tanto no sería extraño que esta distancia se ampliara con el tiempo.
El Valor del Embarazo
Por lo general las personas inmigrantes que llegan a España lo hacen procedentes de lugares donde se le da mucha importancia al hecho de lograr un
embarazo. Este factor varía según las culturas, pero por ejemplo, existen zonas del norte de África donde una mujer que no le de hijos a su marido no está bien vista, y este hecho puede ser hasta motivo de divorcio. El
embarazo tiene un gran valor social.
Barreras Comunicativas
Existe un alto porcentaje de mujeres que llega a España sin hablar nuestra lengua. Este hecho constituye un verdadero problema por lo que respecta a temas sanitarios, donde la comunicación es básica. Por eso hay lugares donde se cuenta con la participación de mediadores sanitarios que actúan como traductores entre el médico y la paciente.
Diferencias en el Parto
Por lo que respecta al momento del
parto también hay algunas diferencias marcadas por la cultura de cada país. En los países africanos se estila más el
parto en el domicilio sin la aplicación de ningún anestésico que calme el dolor. Muchas de estas personas consideran que sufrir mientras se da a luz es parte de la liturgia del
parto. También existe una notable diferencia por lo que respecta a la presencia de las parejas dentro del paritorio. Las personas inmigrantes tienden a considerar el
parto como un acto reservado a las mujeres, por lo que no es normal que la pareja acompañe a la parturienta. De hecho muchos hombres pueden sentirse incómodos si se ven obligados a asumir roles a los que, por cultura, no están acostumbrados. De todas maneras la mayoría de personas se integra en la forma de actuar española, que además les proporciona muchas ventajas. La gran parte de estas madres se consideran afortunadas al poder gozar de un sistema sanitario como el nuestro, donde los índices de mortalidad durante el
parto son realmente bajos.