Los sofocos son el síntoma más frecuente en la menopausia, cuando los ovarios de la mujer empiezan a declinar, actuando con una menor acción de la que tenían hasta ese momento. Las cifras nos dicen que casi el 85% de las mujeres van a pasar por esa sofocación, aunque también es verdad que puede variar dependiendo de la sintomatología que presenten, sea leve, moderada o severa, la cual repercutirá notablemente en su calidad de vida, comenta el Doctor Rafael Sanchez Borrego, Presidente electo de la Asociación Española para el estudio de la Menopausia.
Dependiendo de otros factores, como la etnia o el ambiente cultural donde viva cada mujer, ésta referenciará con mayor frecuencia una sintomatología más o menos severa en sus sofocaciones y demás síntomas, lo que hace que cada mujer tenga una menopausia personalizada en cuanto a los sofocos. Cuando mayor sea el nivel cultural o profesional de la mujer, peor tolerará esos síntomas, ya que en esos ambientes las sofocaciones pueden resultar más molestas de soportar, puesto que no es lo mismo sentirlas realizando tareas domésticas en casa que ejerciendo en funciones empresariales o de dirección.
Esta sintomatología vasomotora que acontece durante esta etapa de transición menopáusica es uno de los múltiples síntomas que existen, habiendo mujeres que presentarán una mayor irritabilidad, otras que sufrirán trastornos del sueño, o molestias en las articulaciones, cambios de humor... Además, en los primeros años de la menopausia es cuando se pierde más masa ósea, por lo que cualquier actitud preventiva deberá hacerse precisamente en esos años. Afortunadamente, cada vez disponemos de más armas en nuestro arsenal terapéutico, sean medicamentos o intervenciones, para influir y combatir positivamente estos problemas en beneficio de las mujeres que acuden a visitarse.
En nuestro país, la casi totalidad de las mujeres que están en la transición menopáusica rechazan una terapia hormonal, pero por suerte contamos cada vez más con alternativas no hormonales, que pueden facilitar una intervención en todas esas mujeres que rechazan la terapia hormonal. La mayor novedad que existe en la actualidad son las denominadas tofu pills, píldoras que provienen del tofu o también de los ERMs, que son entidades farmacológicas cuyos componentes actúan sobre los receptores estrogenicos, realizando la misma acción que la terapia hormonal pero sin ser hormonal. Por eso, estos compuestos que no son estrógenos sino que provienen de las plantas nos aportan unos resultados impactantes que antes no teníamos, disminuyendo importantemente la frecuencia de dichas sintomatologías mediante elementos naturales. Este preparado se conoce comercialmente en España como Femarelle. A diferencia de los fitoestrógenos convencionales utilizado hasta ahora, hay que destacar que tienen una acción importante en la prevención de pérdida de masa ósea, que sucede de forma espontánea y natural en todas las mujeres menopáusicas.
Existen otras clases de componentes naturales como los lignanos y los cumestanos, y el hecho de que el tofu tenga gran proporción de estos elementos, sobretodo de los primeros, nos aporta de forma comercializada algo que hasta la fecha no disponíamos con las isoflavonas de soja. El coexistir a la vez diferentes preparados naturales nos proporciona mayores ventajas.
Todos los estudios están revelando los buenos resultados que producen dos comprimidos diarios de Femarelle, siempre a largo plazo y evitando poner un número concreto, ya que cada mujer menopáusica lo vive de manera diferente. Así pues, cuando las mujeres menopáusicas acuden a sus controles anuales, esta evolución permite replantear su sintomatología en función de cómo esté en la consulta. Por ello, año tras año se irá actualizando el tratamiento a seguir.
Los profesionales que atienden a las mujeres que están en la menopausia siguen reclamando a la industria que siga investigando, para que aparezcan nuevos productos en el mercado que aumenten aún más nuestros efectivos terapéuticos, como este nuevo preparado que está ayudando muchísimo.

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