Casi siempre se asocia este tipo de trastornos a un problema de cervicales y este puede ser un diagnóstico insuficiente que no llega la fondo del problema. Cuando se llega a una cierta edad se puede tener artrosis de cervicales que deriven en una sensación de inestabilidad, pero no en vértigo en el sentido estricto de la palabra.
Se puede saber que el mareo es causado por vértigo y no por otra cosa mirando a los ojos al paciente. El sistema vestibular tiene unas conexiones con los músculos que mueven los ojos; por eso, se puede saber que la alteración que está sufriendo el paciente es de índole vestibular, a nivel del cerebro o a nivel periférico.
El doctor Gonzalo Martínez- Monche, otorrino de Clínica Tres Torres de Barcelona, explica que intenta que el paciente se relaje y le explique que es lo que ve, ya que la conexión entre la musculatura de los ojos y los núcleos vestibulares indican que es lo que está pasando al paciente.
El vértigo es un síntoma y no una enfermedad. El que procede del oído suele ser de aparición brusca y muy violento, difícilmente aparecerá de forma suave. Normalmente, detrás de un vértigo se encuentra alguna alteración de los componentes del órgano del equilibrio; si no es así, se deben buscar causas más complejas y graves.
El otorrino es una parte muy importante en el diagnóstico del vértigo, aunque lo ideal sería que hubiese una buena triangulación entre otorrino, traumatólogo y neurólogo. El primer paso para diagnosticar un vértigo es hablar con el paciente para que explique lo que siente, después se debe explorar al paciente explorándole los oídos, mirarle los ojos con unas gafas especiales y hacerle una audiometría, una prueba para ver como conduce la electricidad el nervio del oído y probar como son los reflejos del órgano del equilibro.
Se asocia el vértigo al miedo a las alturas; no tiene que ver con ninguna alteración aguda del sistema del equilibrio. Es una especie de alucinación que tiene el sujeto; cuando se mira hacia abajo desde una altura se llega a perder la tridimensionalidad y el cuerpo reconoce esa percepción como extraña y la rechaza. Cuando se está en una salón y se asoma a la ventana de un 7º piso, hay una sensación de inestabilidad; si se ha ido subiendo esto no ocurre porque el sistema nervioso central ha ido captando variaciones de la profundidad paulatinamente y no bruscamente.
El vértigo tiene buen tratamiento y se puede mejorar mucho la calidad de vida de personas que lo padecen.

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