
Estar sentado y tener la sensación de que todo da vueltas alrededor, sufrir náuseas e incluso diarreas, caerse al suelo... son síntomas de una crisis de
vértigo, uno de las trastornos que generan más consultas en urgencias, según revela el doctor Pere Salvà Plana, otorrinolaringólogo. El vértigo como afección no debe ser confundido con la sensación de mareo que cualquier persona puede experimentar desde una posición elevada.
Otras personas que sufren de vértigo como patología
pierden el conocimiento y, al caer, padecen traumatismos. Estos pacientes suelen sufrir obstrucciones arteriales provocadas por placas de colesterol, por lo que en estos casos puede llegar a estar indicada la colocación de un
by-pass.
En realidad,
el vértigo es un trastorno del equilibrio. El sentido del equilibrio se sustenta en tres pilares básicos: oído, vista y sistema nervioso central (cerebro) más esqueleto (empezando desde las cervicales). Si uno de esos pilares falla, el paciente no puede ni andar, quedando inhabilitado para poder llevar una vida normal y quedando asimismo sumido en una depresión por miedo a realizar determinadas tareas cotidianas como salir a la calle o conducir un vehículo, un
estado de angustia que se va retroalimentando como si fuera un pez que se muerde la cola. De esas tres "columnas" del equilibrio, la que menos falla es la vista, mientras que oído y sistema nervioso central + esqueleto se reparten la prevalencia a partes iguales.
El vértigo
se puede tratar con cirugía y con medicación (comprimidos). Algunos pacientes deben tomar esos fármacos de manera continuada, mientras que otros, como la mayoría de los enfermos de vértigo de Meniere tratados quirúrgicamente, al cabo de un año y medio de la intervención ya pueden dejar la medicación, apunta el doctor Salvà Plana.
Esta clase de
vértigo, el de Meniere, causado por un aumento de presión de los líquidos del sistema auditivo, se caracteriza por pérdida de audición, zumbidos en el oído y crisis vertiginosas bruscas y agudas, a menudo acompañadas de previo aviso, es decir, el paciente nota que le van llegando los zumbidos o acúfenos, pese a lo cual a veces no se está a tiempo de buscar refugio en una silla o en la cama. Precisamente,
el propio doctor Salvà Plana creó hace unos 20 años una técnica quirúrgica basada en estudios de otros colegas de profesión que, según asegura, obtiene éxitos de casi el 99 por ciento. Antes de que este método fuera ideado, el vértigo de Meniere tenía una difícil solución, la llamada neuroctomía vestibular, consistente en cortar el nervio del equilibrio por vía craneal, una intervención que suponía grandes riesgos en enfermos de edades avanzadas.