Las leches de fórmula deben saberse preparar, extremando las medidas de higiene, y hacer las concentraciones adecuadas de la fórmula, lo que equivale a una medida rasa del preparado por cada 30 centímetros cúbicos de agua, para evitar una leche muy diluida con lo que el bebe no ganaría peso, o bien al contrario, una leche muy concentrada que provocaría deshidrataciones de tipo hipernatrémico con cifras de sodio muy altas que pueden ser muy graves.
Igualmente las tetinas y biberones deben lavarse con agua y jabón, un cepillo para rascar restos adheridos, y luego enjuagarlos con esmero. En cuanto a las necesidades de poner estos elementos en agua hirviendo para esterilizar, es una medida añadida, pero se debe tener en cuenta que someter a estos plásticos especiales a estas temperaturas puede con el tiempo crear ciertas deformaciones en el material, o desgaste y agriete de las tetinas, comenta el Profesor Alfonso Delgado, Presidente de la Asociación Española de Pediatría.
La leche se puede tomar fría o a temperatura ambiente, pero en el caso de que se les de caliente, debe siempre controlarse la temperatura para evitar quemaduras, ya que el microondas puede llevar a engaño respecto a la temperatura alcanzada.
Respecto a las tetinas del mercado, la mayoría de fabricantes han diseñado tetinas con gran semejanza al pecho, a la aureola mamaria, y que facilitan la succión. Las medidas del agujero por donde sale la leche si debe ser proporcional a la edad y a la capacidad den succión del niño.
El uso del chupete crea controversias, sobre sus beneficios y perjuicios, pero en general si el niño hace un uso ocasional, que es propio de su fase oral, y por ejemplo no lo utiliza durante la noche, reportará más tranquilidad al niño. Por el contrario un uso excesivo va a provocar que tenga problemas en su arco dental y luego deberá corregir los defectos creados en su dentadura. Evidentemente una norma básica debería ser que no se mojarán nunca los chupetes en azúcar u otros dulces, ya que ello conllevará un grave problema de caries en la edad adulta. El uso del chupete debe reducirse hasta que hasta el año o poco más puedan retirárselo sin problemas.
Si el chupete cae al suelo debería lavarse con agua, pero para extremar la higiene se puede esterilizar aunque no es una medida necesaria, pero como en todos los casos, hay familias que tienen una obsesión por las medidas higiénicas que creerán que ese chupete debe esterilizarse, y otras que con un poco de agua y pasándoles un paño o un pañuelo ya están tranquilos, e incluso hay padres que antes de dárselo de nuevo al niño se lo llevan a su boca para quitarle polvo o restos de suciedad, lo que en principio no resulta muy higiénico, pero por otro lado hay que recordar que la saliva contiene antisépticos naturales que aislarán ciertas bacterias y por tanto tampoco es una medida descabellada.

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