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Hablamos, evidentemente, de pacientes muy invalidados cuya vida se ve muy afectada.
Uso del Botox
El Botox tiene una incidencia clara en las adherencias del dolor de la parte periférica y esto es lo que hace que se reduzca la sensibilización central de la parte del cerebro. En cuanto a las pautas de administración, habitualmente una inyección de Botox dura entre 3 y 4 meses, dependiendo del paciente, así que por lo general será necesario realizar los pinchazos unas 3 o 4 veces al año. Las inyecciones se pueden hacer de forma subcutánea o intramuscular, con una aguja muy pequeña que produce un daño mínimo.
Prolongación del tratamiento
No es necesario llevar a cabo el tratamiento para siempre ya que algunos pacientes van respondiendo y su situación mejora. Algunos pueden disminuir los pinchazos a dos al año, mientras que otros ven como el patrón de su enfermedad cambia y la migraña deja de ser crónica. El Botox es un tratamiento que no resulta barato, pero siempre debemos tener en cuenta los efectos beneficiosos que produce en pacientes con cefaleas crónicas. En este caso sería un tratamiento que reduciría mucho el consumo de fármacos agudos, así que muchas veces resulta de un coste efectivo.
Efectos secundarios
Los efectos secundarios que se presentan son muy pocos. El Botox es un fármaco que relaja la musculatura y que, como tal, puede producir efectos estéticos por sus inyecciones en la frente, por ejemplo. También podemos acusar una pequeña caída del párpado o una debilidad muscular en otro sitio. Por lo que se refiere al dolor, este puede ser local y de una duración máxima de 48 horas tras las inyecciones.

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