Alrededor de un 5% de los casos de cáncer de mama tienen un factor hereditario. El resto de estos tumores, si bien tienen una base genética que se debe a alteraciones en los genes que se dedican a controlar el crecimiento celular o los que se dedican a reprimir ese crecimiento, no tienen una causa exacta que se pueda identificar como elemento único causante de este tipo de enfermedad.
Gracias a las campañas de detección precoz y a los tratamientos actuales es posible reducir las cifras de mortalidad y entre el 70 y el 80% de pacientes con cáncer de mama tienen curación.
Se plantea hacer un estudio por técnicas de imagen en todas las mujeres del grupo de edad de mayor riesgo, porque son las que tienen mayor incidencia en esta enfermedad, y poder encontrar lesiones incipientes, casi sin síntomas para ofrecer un tratamiento que puede ser curativo.
Algunos tratamientos de quiomoterapia pueden producir efectos secundarios; en la actualidad, se dispone de medicamentos para contrarrestarlos. La mayor parte de efectos secundarios son asumibles y controlables, como puede ser la náusea o el vómito, aunque existen tratamientos muy eficaces para controlarlos en la etapa post- tratamiento. Si existe el riesgo de bajada de defensas, también se puede revertir. Problemas como la caída del cabello no se pueden evitar. También existe el tratamiento hormonal, para quien pueda necesitarlo o nuevos tratamientos con moléculas dirigidas a unas proteínas especiales que tienen algunos tumores, que permiten dirigir el tratamiento y actuar de forma selectiva contra aquellas células.
En el futuro inmediato se van diseñando estrategias de tratamiento cada vez más dirigidas a las pacientes y a su propio tumor, con tratamientos "a la carta"; intentando identificar el perfil biológico de la enfermedad de aquella mujer para intentar emplear la mejor estrategia de tratamiento.
En algunos casos, un tumor puede hacer diseminación metastásica. Pero en la mayor parte de los casos, corresponde a un segundo tumor originado en la glándula del otro pecho. Este es el motivo por el cual se recomienda hacer seguimiento con mamografía una vez al año, a todas aquellas mujeres que han sido diagnosticadas de un tumor de una glándula mamaria. Algunos tratamientos complementarios han demostrado una reducción del riesgo de la aparición de un tumor en la mama contra-lateral.
Cada vez hay menos mastectomías, ya que el hecho de poder diagnosticar lesiones muy pequeñas permite hacer tratamientos menos agresivos con igual eficacia. Cuando el tratamiento conservador no es posible, se aconseja la reconstrucción mamaria inmediata o diferida en base a las características de cada tumor.
El mensaje que debe darse a las pacientes debe ser: tranquilidad, optimismo y confianza en los profesionales que las atienden.
La tecnología de investigación en bio-medicina ha aportado un mayor conocimiento biológico del cáncer, sobre todo el de mama. Esto permite conocer qué genes están participando en el desarrollo de la enfermedad y poder intuir qué fármacos utilizar en determinadas ocasiones.

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