En las revistas científicas aparecen trabajos muy serios pero que luego no superan los tratamientos actuales. La ciencia y la medicina busca nuevos caminos y en un 20% de las ocasiones surge una nueva línea terapéutica que desplaza los tratamientos clásicos. Por ejemplo, hace 2 años hablaban de la microscopía confocal, en la que se podían hacer biopsias sin hacer heridas, y se demostró que no era práctica.
La epiluminiscencia digital es un procedimiento relevante, si se puede digitalizar la imagen, poner en memoria y al cabo de unos meses superponer la imagen y ver un cambio, esto tiene mucho valor. Se puede comprobar si hay riesgo y ayuda a saber que se debe hacer una biopsia. Con ello, se pueden evitar biopsias, ser menos intervencionistas y producir menos cicatrices. El doctor Umbert utiliza desde hace un año el diagnóstico inmediato cutáneo (DIC), que utiliza la congelación del tejido y unas tinciones especiales, que en 10-12 minutos puede dar un diagnóstico.
En lesiones como los linfomas o las tumorales se pueden tener dudas y decir si son malignos o benignos. Estos marcadores ayudan mucho, sobre todo en linfomas cutáneos y esto es gracias a las nuevas técnicas de avance de los anticuerpos monoclonales.
La cirugía micrográfica controlada es la gran estrella cuando se habla de cáncer que permite extirpar justo donde hay la lesión, no quitar tejido sano y dar índices de curación incluso en carcinomas recidivantes. En los carcinomas hay dos tipos ha diferenciar: los vaso-celular y los espino-celular. El vaso-celular es el más frecuente y es un tumor invasivo, que va hurgando. Con esta técnica se puede dar un 98% de curación, si es primario y si es recidivante, un 92 %.
En Estados Unidos, hace unos 5 años, se demostró que cada 10 años se multiplican por 2 los casos de cáncer cutáneo; esto es debido al aumento de la esperanza de vida. El 50% de los nuevos cánceres en la población son de piel.
La diferencia en los tratamientos de hace 10 años son el tratamiento fotodinámico; la aplicación de porfirina con luz roja en las células que tienen DNA alterado y que las destruye. También en la cirugía de Mohs se pueden eliminar las queratosis. Los inmunomoduladores son una sustancia que, aplicado a las lesiones, producen una especie de quemadura que hace desaparecer todas las células neoplásicas cutáneas. Estas técnicas han sustituido en gran parte a la criocirugía.
La mayor dificultad con la que se encuentra el doctor Umbert en su consulta es que llegan pacientes con han sido visitados por dermatólogos, que se les ha practicado una biopsia por un patólogo y que han encontrado una especie de vacío entre el dermatólogo y el patólogo y se pierde información. Otra de las dificultades es convencer a los pacientes que tienen que seguir unos controles periódicos.

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