
El doctor Joan Sala, jefe de sección de la unidad coronaria del Hospital Josep Trueta de Girona, explica que existen varios factores de riesgo, entre ellos el
tabaco, que justifican la aparición de una
cardiopatía isquémica. Esta enfermedad se caracteriza por una obstrucción de las arterias que impide el suministro ideal de oxígeno al corazón.
Los pacientes con
cardiopatía isquémica tienen un riesgo muy elevado de padecer
angina de pecho, ya sea estable o inestable,
infarto de miocardio o fallo cardíaco congestivo. De los que han sufrido un infarto de miocardio o una angina, un 15 por ciento ya presentaba un cuadro de cardiopatía isquémica.
Sala lamenta que el 37 por ciento de españoles sea fumador, pero al mismo tiempo celebra que el porcentaje de ex fumadores ya se eleve hasta un 38 por ciento.
Otras de las causas que influyen en el desarrollo de la cardiopatía isquémica son las disfunciones en
colesterol y glucemia, además de la
tensión alta. La sintomatología que presenta una obstrucción de las arterias pasa por dolor en el centro del pecho, que habitualmente puede irradiarse a brazos, cuello y mandíbula, acompañado de sudor e incluso náuseas. Lo más frecuente es que se manifieste tras la realización de un esfuerzo, aunque en reposo también es posible que sobrevenga.
El doctor Sala
recomienda a todos aquellos que hayan padecido un infarto o una angina de pecho que dejen de fumar, que se sometan a una dieta equilibrada y que practiquen ejercicio físico, siempre y cuando esté controlado por un cardiológo.