La opción del estudio ITADI era valorar si una intervención más intensiva de lo habitual, un seguimiento de 7- 8 visitas anuales específicas sobre el hábito del tabaco en los diabéticos podía ser efectiva frente a la práctica habitual que era el consejo aislado o puntual. La conclusión es que un consejo aislado conseguía que un 9% de los diabéticos fumadores dejara de fumar al cabo del año; mientras que, si el consejo era intensivo se llegaba a casi un 32 %.
La mortalidad de un infarto en pacientes diabéticos se duplica. El tabaco es una droga muy adictiva y hay casos extremos de patologías graves a los que no les es posible dejar de fumar, aunque con todas las ayudas estos casos, hoy en día, son mínimos.
Está demostrado que, dejando de fumar los padres, disminuyen las infecciones respiratorias en bebes y de casos de asma infantil y mejora mucho la salud en general. En aquellos hogares donde se fuma en zonas restringidas el efecto es practicament igual que si se fumara en toda la casa; ya que el humo se expande en toda la casa. No hay que fumar cerca de los niños ya que las consecuencias son severas: infecciones, casos de asma y por otro lado el rol ejemplar; los niños que ven a sus padres fumar en un futuro le puede ser más fácil hacerlo él.
Hay personas que tienen un sentido de la autoeficacia muy alto y que son capaces por ellas mismas de dejar de fumar; hay otras personas que requieren un tiempo, pero simpre con el compromiso final de dejar de fumar.
Hay que tener unas pautas marcando un día “D” para dejar de fumar o reduciendo el tabaco al 50% , pero siempre con la idea de ese día.
Hay tratamientos cortos para pilotos de avión, situaciones en las que se es fumador y no se ve capaz de fumar, pero las circunstancias hacian que se tuviera que abandonar el tabaco durante unas horas y podía crearle ansiedad.

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