
La aplicación de
lágrimas artificiales , de las que existen varios tipos, es uno de los tratamientos destinados a paliar los efectos de esta dolencia, según explica el doctor Sergio Bonafonte, director médico del centro oftalmológico Bonafonte de Barcelona. El
ojo seco se caracteriza por provocar sensación de tierra en los ojos, picor, o visión borrosa al ver la televisión o leer.
Las
lágrimas artificiales se administran a discreción, pudiéndose usar de 4 a 5 veces al día o las veces que haga falta, en función de las necesidades del paciente. Resulta un tratamiento seguro contra el
ojo seco, porque no tienen contraindicación, pero no siempre es eficaz. En ese sentido, cuando no surten todo el efecto deseado, se recurre a los
estimulantes de la lágrima. Si esto tampoco funciona, queda la alternativa de la oclusión del conducto lacrimal, y si no queda más remedio, incluso puede llegarse a echar mano de la cirugía.
El síndrome del ojo seco puede ser consecuencia de algunas enfermedades generales, como las del colágeno, y también puede manifestarse en algunos estados de pocas defensas, los estados de inmunosupresión. De todos modos, asegura Bonafonte, la mayoría de los casos se deben a la edad, cuando se atrofian las células que tienen la misión de generar de manera constante las secreciones.
El doctor Bonafonte destaca que está contraindicado usar lentillas cuando se sufre de insuficiencia lacrimal. Aun así, aquellos que no la padezcan con severidad, tienen la opción de llevar lentes de contacto.
Por otra parte, se han diagnosticado casos de
atrofia severa de la glándula lagrimal en los que la gente no tiene capacidad para llorar, a veces por culpa de enfermedades del sistema inmunológico, en ocasiones por problemas de índole psicológica.