
Prácticamente 7 de cada 10 españoles no practican
ejercicio físico habitualmente, afirma la doctora Montserrat Romaguera, médico de familia del grupo de actividad física y salud de la SEMFYC, Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. El
verano es una buena época para dejar de ser sedentario, pero deben tomarse ciertas precauciones.
El
ejercicio físico debe practicarse de forma progresiva en personas que no estén en forma, como se dice coloquialmente. También se tiene que evitar esta actividad en plena canícula y dejarla para primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde. Si se monta en bicicleta no hay que olvidar llevar ropa visible.
Otra de las opciones veraniegas es la
natación. En la playa habrá que ir con cuidado con la plaga de medusas y habrá que respetar las dos horas de la digestión para evitar que los contrastes bruscos de temperaturas del cuerpo y del agua provoquen una pérdida de conciencia.
Para ir de
excursión a la montaña, dice Romaguera, hay que ir con gorra, crema de protección, calzado adecuado, ropa transpirable y piezas de abrigo, además de provisiones que no se estropeen con el calor y mucha agua, de la que hay que beber abundantemente.
El ejercicio físico, practicado una media de tres veces por semana y combinado con una
dieta equilibrada como es la mediterránea, ayuda a bajar la tensión arterial, a controlar el colesterol y a sustituir la grasa por músculo, reduciendo así el riesgo de dolencias cardiovasculares.