El Doctor Humberto Villavicencio opera a una distancia de unos tres o cuatro metros del paciente porque le gusta estar en el ambiente del quirófano, pero el contacto que tiene con el paciente es mínimo, ya que es el ayudante el que introduce los trócares (parecidos a un bolígrafo) en el abdomen y el cirujano se sienta en una consola con una visión tridimensional dónde se ve claramente el tejido que debe cortar y el robot a su vez, sigue fielmente los movimientos del cirujano. Hay que dejar claro que no es el robot quién opera, sino el cirujano que lo guía. Los brazos del robot tienen una rotación de cerca de 360º de giro, tiene siete movimientos (a diferencia de la laparoscopia que tiene cuatro) y neutraliza el efecto del temblor.
El 6 de junio de 2005, el Doctor Humberto Villavicencio realizó la primera intervención de próstata con el robot Da Vinci.
El robot Da Vinci nació para realizar cirugía cardiaca y poco a poco se fue pasando a cirugía general. Donde tiene mayor aplicabilidad hoy en día es en la Urología, en la prostatectomía radical por cáncer (extirpación completa de la próstata), porque la anatomía del hombre es diferente a la anatomía de la mujer, con una pelvis muy estrecha , con la próstata muy metida y además con una encrucijada anatómica muy complicada, donde confluyen los dos esfínteres (responsable uno de la micción y el otro para salvaguardar cuando un hombre tiene una eyaculación que no orine al mismo tiempo) y los nervios responsables de la erección.
Actualmente en la Fundación Puigvert se ha extrapolado la cirugía compleja de la próstata en la cirugía de la vejiga por cáncer de vejiga, porque también se tiene que afinar mucho la radicalidad del cáncer y la conservación de los nervios. Al quitar la vejiga se reconstruye una nueva a base de intenstino. Es por eso que se garantiza en un porcentaje muy alto la conservación de la erección y la continencia de orina.

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