
Los
riñones poliquísticos son una enfermedad que se hereda. Y se manifiestan en personas muy jóvenes o en personas a partir de los 22 años. Normalmente es difícil de detectar porque no ofrece síntomas aparentes. Por eso, hay que basarse en los más conocidos como el
conocimiento que un antecedente familiar ha padecido esta patología.
Con una simple
ecografía se puede determinar si se padece o no esta patología pero en ningún caso se podrá curar.
El doctor
Albert Martínez Castelao, jefe de sección de nefrología del
Hospital de Bellvitge y presidente de la Sociedad Catalana de Nefrología, explica que "
normalmente no duele pero puede crecer y entonces forman un abultamiento en el abdomen". Pero no todos los casos de un crecimiento desmesurado del abdomen o de un abultamiento se deberá a un
riñón poliquístico.
Aún así, cabe saber que
riñón y presión arterial tienen una relacion íntima y por ello hay que controlar la
presión para tener una buena salud del
riñón. "
Hay que tratarla y, en estos casos, especialmente" remarca el doctor
Martínez.
Para detectar esta enfermedad, que afecta tanto a hombres como a mujeres, el proceso es sencillo: una
ecografía y un análisis de sangre y otro de orina. El tratamiento ya es otra cosa. "Y
es que en realidad no tien tratamiento".
Y es que de momento esta patología no se cura pero puede mejorar la calidad de vida y
frenar el crecimiento de los quistes. Lo básico es
detectarlo de forma muy precoz.