
El
pescado azul es uno de los ingredientes de la dieta mediterránea que interviene eficazmente tanto en la
prevención como en el control de las enfermedades cardiovasculares, ya que sus propiedades antiinflamatorias influyen decisivamente a la hora de contrarrestar los graves efectos de la arterioesclerosis. Así lo comenta el doctor Rafel Rubio, cardiólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid en el transcurso de una charla-coloquio con el profesor José Mataix, catedrático de fisiología de la Universidad de Granada.
Precisamente, Mataix afirma que hoy en día se comen grandes cantidades de alimentos ricos en
omega 6, lo que está afectando la "síntesis endógena de nuestro cuerpo a los ácidos grasos
omega 3" propios del pescado azul, impidiendo a éstos últimos expresarse correctamente. Mataix apuesta por reducir la dieta en omega 6 y mantener o aumentar la que incluya omega 3.
Aparte de los beneficios cardiovasculares, el
pescado azul también juega un papel muy destacado en
la calidad de vida en general: mejora el estado de salud de las madres gestantes, las madres lactantes, y también ayuda a combatir la obesidad y a frenar procesos propios de algunas personas mayores como el alzheimer.