
La doctora Susana Monereo, jefa del servicio de endocrinología y nutrición del Hospital de Getafe de Madrid, señala que el
pescado azul es un
alimento funcional porque "en sí mismo aporta tantos componentes saludables que ayuda a mantenernos en forma". Además es barato y en conserva mantiene sus propiedades nutricionales, agrega Monereo.
Proteínas de alto valor biológico,
grasa insaturada en forma de ácidos grasos omega 3, grandes cantidades de
calcio, yodo, vitamina D... todos esos elementos virtuosos confluyen en el pescado azul, que está indicado para todas las edades y todas las dietas.
Quien lo consuma notará sus efectos beneficiosos en el reforzamiento del
sistema inmune, en el
desarrollo cerebral de los niños y en el mantenimiento neurológico de los ancianos, y en la
prevención de dolencias cardiovasculares gracias a sus efectos anticoagulantes, ideales para impedir infartos y embolias.
La doctora recuerda que si se van a comer crudos, estos peces deben congelarse previamente para eliminar riesgos derivados del
anisakis.
El pescado azul
se diferencia del blanco en que tiene más grasa y por tanto aporta más calorías. El blanco contiene más agua, menos calorías y también menos vitaminas.