Los cambios de tiempos influyen en este tipo de dolencias. La persona se siente molesta y entonces es evidente que tienen una lesión.
Son personas relativamente jóvenes de 50 -60 años, que empiezan a tener molestias y que su calidad de vida disminuye.
El ozono,de forma general, actúa a tres niveles: sobre los mediadores del dolor y se comporta como un pseudo- inflamatorio; mejora el sistema cartilaginoso articular y la flexibilidad de la cápsula articular.
El ozono es capaz de frenar la artrosis; cuando ya está instaurada, de mejorar y retroceder lo que se ha degenerado, de forma lenta.
La persona está asintomática, no tiene dolor ni molestias. En 3 o 4 sesiones empieza anotarse el efecto de la ozonoterapia.
El ozono tiene un efecto antioxidante muy importante, se puede volver a equilibrar la balanza como cuando se era joven. Esto tiene muchos beneficios.
Las personas con edades comprendidas entre los 80 y 90 años, con artrosis muy avanzadas, también experimentan mejoras en el dolor e incluso se vuelven más válidas

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