Las articulaciones sufren porque sus cartílagos están envejecidos , deteriorados o lesionados por un traumatismo . Cuando el cartílago está sufriendo, se inflama y duele la articulación, produce líquido senovial, aumenta la presión interarticular y provoca dolor. Estas son las manifestaciones clínicas de un enfermo que tiene dolor.
Hay 2 tipos de problemas articulares: aquellos que son de causa reumática donde el propio individuo destruye sus articulaciones de una forma patológica, porque crea anticuerpos contra sus propias articulaciones y aquellas otras que son consecuencia de la degeneración, de la artrosis, del traumatismo, que ya han sufrido una descompensación en sus ejes y se empieza a ulcerar el cartílago.
La artrosis empieza por la ulceración del cartílago y después vienen las deformaciones y la aparición de los llamados “picos de loro”. Hasta ahora la terapia se ha basado siempre el los analgésicos. antiinflamatorios, miorrelajantes o en el reposo articular pasando por la termoterapia. El problema de los antiinflamatorios es que su efecto dura mientras están en sangre, cuando se eliminan vuelve otra vez el dolor y además dejan efectos secundarios.
Con el ozono se logra tratar compensando lo que está descompensado, con brotes inflamatorios repetitivos y no sólo con la artrosis sino también en fibromialgias, en problemas de fátiga crónica, en problemas reumáticos...

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