En este tipo de patologías, el ozono debe verse como una terapia complementaria. Es una solución paliativa, nada agresiva, sin efectos secundarios y con muy buenos resultados en la mayoría de los casos. En otros casos, donde el deterioro es mayor, puede intentar solucionarse pero muchas veces hay que acudir a la cirugía.
Hay casos en que la hernia es una protusión discal y que no es tributaria de cirugía, aunque al paciente le duele. En estos casos, el porcentaje de éxito es de entre 70 – 80%; hay una mejoría sintomática absoluta al cabo de pocas sesiones.
El paciente que acude a la ozonoterapia, normalmente ya ha probado antiinflamatorios, rehabilitación, etc. Si el dolor es reciente, de un mes o más, se puede encontrar solución en unas pocas sesiones. Cuando el dolor ya es de años, serán necesario un mayor número de sesiones.
Todos los estudios han demostrado que el ozono no tiene efectos secundarios; los efectos colaterales que puede tener es un efecto antioxidante, ya que estimula el sistema antioxidante natural. El resultado es una mejora del nivel oxidativo de una persona.
El objetivo de la ozonoterapia es mejorar la calidad de vida de las personas. El Doctor Humberto Loscertales explica que muchas personas jóvenes y de mediana edad acuden a su consulta con dolor generalizado que es causado por el estrés; en estos casos, el ozono ayuda a mejorar el estado general.



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