
La técnica del
láser es una manera muy eficaz de combatir los trastornos circulatorios derivados del verano, ya que "el calor es vasodilatador" y agrava los problemas de
varices, que no son más que venas que han perdido elasticidad, según explica el doctor Xavier Puncernau, angiólogo y cirujano vascular de la unidad de cirugía láser de varices del Centro Médico Teknon de Barcelona.
El hecho de estar
inmóvil durante muchas horas, a menudo por razones de trabajo, es otro de los factores que favorece la aparición de las
disfunciones circulatorias, en tanto que, al no contraerse la musculatura de las piernas, se impide el bombeo de sangre hacia el corazón.
Todas estas circunstancias alimentan la
manifestación de síntomas como pesadez y hormigueo en las piernas. Incluso puede producirse una hinchazón por acumulación de agua, un cuadro que podría ser consecuencia de una
insuficiencia venosa un poco más importante. De todos modos, hay un pequeño porcentaje de personas que sufren estas acumulaciones sin que en realidad exista un problema de circulación de fondo. Lo que ocurre, simplemente, es que por imperativo laboral estos pacientes se ven obligados a estar de pie o inmóviles durante mucho rato.
Hasta hace unos 8 o 9 años, las varices se extirpaban mediante cirugía tradicional, tan resolutiva como agresiva, sostiene Puncernau. Desde poco antes del año 2000, el
láser ha sustituido a esta técnica con una eficacia idéntica, pero con la diferencia de que "la
agresión es mínima, no hay lesión de los tejidos circundantes, el postoperatorio es cómodo " y por lo general "la anestesia es regional", explica el doctor. Tras el ingreso ambulatorio, de unas 6 o 7 horas de duración, el paciente puede caminar el mismo día de la intervención y
reanudar su vida con normalidad a partir del segundo o tercer día, a partir del sexto o séptimo atendiendo a circunstancias especiales, como por ejemplo cuando por cuestiones laborales el afectado deba estar en posiciones incómodas durante largos periodos de tiempo.
Gracias al láser, la variz pasa de ser un "tubo dilatado a un pequeño alambre", que
será eliminado por el propio organismo en pocas semanas.
Algunos de los
ejercicios físicos recomendados para mitigar las molestias circulatorias propias del verano consisten en caminar, pasear en bicicleta y, siempre que sea factible, ponerse de puntillas o hacer flexiones en empleos en los que se esté en posiciones inmóviles o rígidas durante largos periodos de tiempo.