Personas con 15, 18 o incluso más de 20 dioptrías pueden dejarlas a cero gracias a las nuevas técnicas en cirugía ocular, afirma el doctor Sergio Bonafonte, cirujano oftalmólogo y director médico de Centro Oftalmológico Bonafonte. Como el método láser sólo sirve en miopes con 10 o 12 dioptrías, lo que se hace en el resto de casos es recurrir a las lentes intraoculares o ICL.
El perfeccionamiento de los
láseres y microqueratomas y la aparición de los láseres de nueva generación para efectuar cortes ha permitido que las técnicas de cirugía refractiva, empleadas para tratar anomalías como la miopía, hipermetropía o astigmatismo, obtengan cada vez mejores resultados. Individuos a los que les ha aumentado la miopía tras haber sido operados en los últimos dos o tres años pueden mejorar su capacidad de visión sometiéndose a estas intervenciones. Las dos que por norma general se aplican son la
PRK, en la que se raspa el epitelio superficial y se procede con el láser, cuyo principal inconveniente es que la cicatrización da algunas molestias durante 3 o 4 días, y la
Lasik, la preferida por el doctor Bonafonte, que consiste en practicar un corte de una lamela superficial de la córnea para dar paso al láser Excimer.
La
miopía, hipermetropía o astigmatismo pueden ser tratadas a la vez, en una sola intervención. En la cirugía de miopía a veces se administra un sedante antes de la operación, mientras que con posterioridad a ella tan sólo procede aplicar una gotas antiinflamatorias. En el postoperatorio, para dormir se pone un oclusor de plástico para que el ojo no se roce con ninguna superficie. A los pacientes miopes recién operados se les recomienda que durante los dos primeros meses no se bañen en piscinas públicas, previsible foco de mayor concentración de gérmenes, con lo que también se pretende evitar un posible reblandecimiento del borde de la herida.
En cuanto a las
cataratas, el paciente anestesiado por vía tópica puede salir de la clínica con el ojo destapado, mientras que los anestesiados por vía peribulbar deben llevar el ojo tapado durante una noche, ya que el órgano visual, al estar dormido, no notaría nada si estuviera sufriendo roces inoportunos.
Sobre la colocación de
lentes intraoculares para la vista cansada y la aplicación de la técnica Lasik para la presbicia, el doctor Bonafonte se muestra cauto al afirmar que estas técnicas todavía no se pueden generalizar en el tratamiento de estas dolencias. A su juicio, El 20 por ciento de pacientes no satisfechos en los países donde ya se aplican, como en México, es un porcentaje que hoy en día resulta inaceptable en España.