No es un dato novedoso que cada vez más se retrasa la edad en que las mujeres deciden ser madres. Hoy en día, y contrariamente a lo que ocurría hace un par de décadas, es poco habitual que una chica de menos de 30 años se decida a traer un hijo al mundo. Los cambios sociales y la incorporación de la mujer, ya no solo al trabajo, sino a ocupar puestos de responsabilidad dentro de una empresa, han influido de gran manera en la evolución de esta tendencia.
El doctor Albert Cabero, catedrático de ginecología y obstetricia de la Universidad de Lleida, nos ayuda a comprender porqué una vez pasada la barrera de los 35 años es más difícil lograr el sueño de concebir. Los óvulos se deterioran con la edad Como apuntábamos, es poco usual que mujeres de una edad inferior a los 30 años se queden embarazadas. Biológicamente hablando, la época en la que mejor estado se encuentran los óvulos es la que oscila entre los 20 y los 30 años de edad. Así pues es fácil comprender que, superada esa barrera de edad, el envejecimiento de los óvulos dificulte la fecundación. Muchas parejas acuden a las consultas ginecológicas porque tienen problemas a la hora de concebir y no presentan ninguna patología que lo impida. La razón es simplemente la edad, el envejecimiento, sobre todo en el caso de la mujer. Es evidente que la calidad de los espermatozoides también va mermando con el paso de los años, pero no de forma tan acusada como lo hacen los óvulos de la mujer. Además, hay que tener en cuenta que los espermatozoides se recambian cada 2-3 meses, mientras que la edad de los óvulos se corresponde a la edad biológica de su portadora. Hace unos años las parejas recién casadas no tardaban en convertirse en padres, y en los años 80 se consideraba que una mujer de 35 años embarazada constituía un embarazo de alto riesgo. El divorcio que se ha producido entre la sociedad y la biología ha producido un retraso en la edad elegida para convertirse en padres de 10 años de diferencia. La congelación de óvulos Una de las soluciones para evitar problemas de fecundación de cara a un futuro sería la congelación de óvulos. Esta técnica congela los óvulos en una edad temprana de forma que pueden ser fecundados años después sin haber perdido su calidad inicial. Hoy en día esta opción se indica en casos en que la mujer, a causa de un cáncer, deba someterse a una terapia de radiación. También comienza a ser habitual en señoras que padecen fallos ováricos y a quienes la menopausia les sobreviene incluso antes de cumplir la treintena. Perfil de la mujer que recurre a la ayuda médica para ser madre Las mujeres que deciden ser madres por su propia cuenta normalmente lo hacen porque el sentimiento maternal se ha despertado en ellas en el momento en que no tienen una pareja con quien compartir ese deseo. La técnica que se utiliza es la de la inseminación artificial por medio de donantes de esperma. El resto de casos son normalmente de parejas que por patologías o por la edad, tienen dificultades para conseguir engendrar. En cuanto a los límites de edad para efectuar un tratamiento de fertilidad, el doctor Cabero sitúa el límite ético en los 45-50 años de la mujer. Un embarazo más allá de esa edad puede ser un riesgo tanto para la salud de la paciente como para la del feto. La gestación a esas edades constituye una sobrecarga para el cuerpo de la mujer. ¿Cuando se debe pedir ayuda? Lo primero que una pareja debe tener claro es que un embarazo no se consigue ni tan fácil ni tan rápido como las películas o novelas nos han hecho creer. Así que aquellas personas que llevan unos meses intentándolo no deben desesperarse, siempre y cuando la edad que tienen no sea motivo de preocupación. Una pareja en que la edad de la madre se sitúa por debajo de los 30, debe esperar 2 años antes de solicitar ayuda profesional para conseguir el embarazo. Si la chica tiene más de 30 años, se recomienda que espere 1 año, y si la futura mamá supera los 35, lo mejor será que no espere más de 6 meses en acudir al doctor. Un consejo claro, en palabras del doctor Cabero, es que cuanto más mayor es la pareja menos debe retrasar esa visita al médico, ya que las dificultades aumentan, y el tratamiento de fertilidad pierde efectividad.
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