
Cualquier persona que hoy contraiga
sida y que empiece el tratamiento debe saber cuatro cosas:
que el tratamiento será sencillo, que será eficaz al 100%, que le garantizará una buena calidad de vida y que responderá perfectamente al tratamiento.
Los avances en el tratamiento del
sida de los últimos años han sido extraordinarios. De hecho, en unos cuatro meses ya se empezará a comercializar
una única pastilla, compuesta por tres principios activos, que se tomará al día. De esta forma, el paciente no deberá tomarse un
cóctel de fármacos como hasta ahora.
Pero hay un peligro: la dejadez y la
falta de prevención. Y es que cada año desde hace diez años aumentan el número de infectados en la misma proporción. Y hay que recordar que el
sida no se cura.
Un nuevo fármaco contra el
virus de la inmunodeficiencia humana, el inhibidor
de la integrasa, podría revolucionar el tratamiento a enfermos en estado avanzado, que han fracasado con la terapia convencional y que constituyen el 15% de los infectados en general.
El doctor
José María Gatell, director de la unidad de enfermedades infecciosas del
Hospital Clínic de Barcelona, explica que es una noticia importante porque "
desde hace cinco años no teníamos una nueva familia de medicamentos contra el sida". El gran salto fue en 1996 con los
inhibidores de la proteasa. En el 2002 aparecieron unos nuevos medicamentos que impedían que el virus entrara en las células. Y ahora en el 2007 la
integrasa ataca el
virus en una diana distinta.
De momento en el
Hospital Clínic sólo unos 50 pacientes lo utilizan. Pero este fármaco hasta ahora se había utilizado sólo como ensayo clínico. "
Ahora estará al acceso de todos los pacientes que lo necesiten" afirma el doctor
Gatell. Además, dentro de unos ocho meses ya estará disponible a nivel comercial.
En el momento actual una persona que empiece el tratamiento ahora se garantiza que el tratamiento será sencillo y si lo cumple (es decir, que no se salta ninguna toma) la tasa de respuesta será del
100% de efectividad. Esto quiere decir que "
podrá tener la misma calidad de vida que cualquier otra persona de su misma edad y sexo" asegura
Gatell.
De hecho, el doctor dice que sí a que ahora hay un
mejor tratamiento, el
paciente responde mejor, es
mayor la tasa de supervivencia y que el
paciente vive más años.
Las personas que no se pueden beneficiar totalmente de estos nuevos
tratamientos del sida son las que empezaron el tratamiento hace diez años y ahora requieren tratamientos de rescate. Son un 15% de los pacientes. Pero a pesar de este inconveniente "
un medicamento nuevo tienen una nueva contribución primordial".
Por eso el doctor sentencia que los
avances del sida no tienen precedentes en la historia de la enfermedad. El peligro es que ahora no se preocupen por contraer la enfermedad porque "
aunque el tratamiento sea fácil y sencillo va a durar toda la vida y no sabemos lo que va a ocurrir dentro de 10 o 20 años". Y es que los médicos saben que los medicamentos se toleran bien a corto plazo pero no a largo plazo. Por ello lo más importante es la
prevención, no adquirir la enfermedad.
Respecto al tratamiento y su dosificación, hoy se tiene que seguir tratando con varios medicamentos. Pero los farmacólogos se las pueden arreglar para que los
dos o tres o cuatro principios activos estén en una pastilla, en el tratamiento de cualquier enfermedad. En el caso del
sida, de aquí a unos cuatro meses se comercializará una pastilla con tres principios activos. De esta forma, los
enfermos de sida sólo deberán tomar
una pastilla al día.
Además, los recientes avances en el tratamiento favorecen la
lipodistrofia. Y es que la mayor parte de los casos de
lipodistrofia son favorecidos por medicamentos que ahora casi no se utilizan. Es posible que ahora esta afectación sea menor que hace un tiempo pero no va a desaparecer.
Como aclaración, añadir que la
lipodistrofia es es un término técnico que se utiliza para explicar que hay pacientes que
pierden grasa subcutánea en la
cara, piernas, brazos y nalgas. Da sensación de que el paciente tiene una enfermedad grave terminal y "
esto ocurría cuando los pacientes se encontraban mejor". Por ello, esto representó un
problema psicológico importante.
Ahora el trabajo se puede refinar pero el gran trabajo ya está hecho. El doctor
Gatell indica que "
se puede maquillar, con menos pastillas, menos efectos secundarios pero gran parte del trabajo en tratamiento ya está hecho".
Pero ¿dónde todavía tienen que trabajen los médicos? Por una parte, en el campo de las
vacunas terapéuticas ya que de momento el tratamiento debe durar toda la vida.
Por otro lado, la gente se ha relajado en las medidas de prevención y las vacunas preventivas son la
gran asignatura pendiente. Pero, según
Gatell, hasta dentro de 5 o 10 años no se tendrá. Por tanto, hay que prevenir.
Este mensaje es muy importante porque "
hoy se siguen infectando las mismas personas que hace diez años, aunque éstas no fallecen, y hay un buen nivel de respuesta al tratamiento".