
La persona que ronca debe realizar un
sobreesfuerzo para oxigenarse y el organismo, que "es muy inteligente", recurre a recursos cardiovasculares para compensar la falta de oxígeno, con lo que en primer lugar
aumenta la frecuencia cardiaca y después hace lo mismo con la presión arterial, precisa el doctor Carlos Magriñá, otorrinolaringólogo y un gran experto en el tratamiento de roncopatías y apneas del sueño.
Al día siguiente, lo más probable es que cualquiera de esos pacientes se
despierte agotado. Eso tendrá diferentes repercusiones en función de las tareas laborales y del coeficiente intelectual de que disponga cada uno. Por ejemplo: un individuo dedicado a un trabajo que exige un esfuerzo creativo podría ver mermadas sus capacidades por culpa de la deficiente calidad de su sueño, lo que le generaría una angustia que podría llegar a tratar de compensar bebiendo o comiendo más de la cuenta. Como en hombres estos
incrementos de grasa se acumulan en estómago y cuello, los conductos respiratorios se
estrecharían y agravarían aún más la roncopatía. Sería el primer paso para la aparición de un trastorno de la personalidad o una depresión.
En cuanto a las
apneas, hay enfermos que las generan muchas veces pero al día siguiente no notan demasiado sus efectos, mientras que hay otros que con menos apneas paceden más hipersomnolencia cuando se despiertan.
El ronquido se produce a raíz de una
vibración de las estructuras flácidas de la parte trasera del cuello, viéndose favorecido por una obstrucción nasal, un crecimiento exagerado de las amígdalas palatinas, la manifestación de un tejido blando del paladar, y una alteración cualquiera de la lengua. Los tratamientos a seguir deben incidir en que las partes blandas no tengan capacidad de vibración y por tanto estén tensadas, por lo que se recomienda
no tomar alcohol, ni tampoco relajantes e inductores al sueño. También se aconseja acudir al otorrinolaringólogo cuando alguien que no roncaba empiece a hacerlo y se levante cansado por la mañana.