Los bebés recién nacidos pueden presentar problemas que, en la mayoría de los casos, manifiestan a través del llanto. Los padres, sobre todo si son primerizos, se ponen nerviosos porque no saben detectar cual es la anomalía que altera la estabilidad de su pequeño, y en muchas ocasiones ocurre que esos lloros se convierten en una auténtica tortura, tanto para el padre como para el niño.
El pediatra Agustín Errasti describe una de las patologías que más afectan a los lactantes y que, a pesar de no ser grave, es molesta para el niño y su entorno. Nos referimos al cólico del lactante.
El Cólico del Lactante se manifiesta a través del Llanto
Un niño de pocos días de vida no tolera nada que le rompa su equilibrio: si tiene hambre, si está mojado, si se ha hecho caquitas... Todas estas incomodidades se manifiestan, evidentemente, llorando. Estos lloros son habitualmente de tipo vespertino, es decir, cuando empieza a oscurecer. Con el avance de las horas la situación empeora, siendo así la noche el momento más crítico. Los padres sufren las consecuencias ya que se pasan la noche en vela intentando calmar al pequeño sin obtener, por desgracia, grandes resultados. En referencia al cólico del lactante existe el mito de que si se les da el pecho los niños no lo sufren. Esta creencia es errónea. Su diagnostico no es muy difícil: basta con tocar el abdomen del niño enfermo, un abdomen que se vuelve más duro cuando el niño empieza a llorar.
Cómo solucionar el Cólico
Solucionar un cólico del lactante no es muy sencillo. Este problema se presenta de forma habitual durante los tres primeros meses de vida, y de la misma manera que viene desaparece también. En este aspecto es necesario tranquilizar a los padres y hacerles saber que detrás de esa problemática no se esconde ninguna patología grave. Lo que deben hacer es efectuar unos masajes en la barriga del pequeño siguiendo el sentido de las agujas del reloj. También pueden servirse de tisianas específicas para esas molestias, lo mismo que de algún tipo de producto natural similar. Gracias a estos elementos los cuadros mejoran notablemente. Y sobre todo, los padres deben conservar la calma. Los niños perciben los estados de ánimo alterados, y si eso ocurre cuando se presenta un cólico del lactante, es probable que el niño llore aún más. El cólico del lactante puede presentarse todos los días. Estamos hablando de unos espasmos en la musculatura intestinal que funcionan de forma involuntaria, y que se suelen poner de manifiesto por las noches.
Lo que recomienda el doctor Errasti es que los padres acudan a la consulta del pediatra para verificar ese diagnóstico, y que tengan mucha paciencia.

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