Recientes investigaciones científicas afirman que el cloro de las piscinas pueden dañar los pulmones. Si un niño va a la piscina y sufre tos, hay que avisar al centro porque puede haber un exceso de cloro en la piscina.
El doctor Franchek Drobnic, neumólogo del Centro de Alto Rendimiento para Dportistas de Sant Cugat del Vallés en Barcelona, remarca que el cloro de las pisicinas puede afectar a nuestros pulmones aunque remarca "no hay que asustarse".
Los nadadores inhalan bastante cantidad de cloro y, por eso, suelen tener sensaciones de ahogo. En niños de dos o tres años también puede provocar inflamaciones si las piscinas no están bien ventiladas. El doctor asegura que se puede llevar a los niños a aprender a nadar en las piscinas pero hay que observar si la piscina está en buenas condiciones.

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