
El doctor Gilberto Chéchile, uro-andrólogo y director médico del Instituto Médico-Tecnológico de Barcelona cree que el 4 por ciento de
metástasis de tumores prostáticos irá a menos gracias a los avances en diagnóstico precoz, a los controles de PSA. Hace 10 años, la extensión del cáncer de próstata por el organismo era del 20 por ciento, del 50 por ciento hace 20 años.
Un simple
análisis de sangre adelanta el diagnóstico del cáncer de próstata unos 6 o 7 años antes de que esta enfermedad se manifieste, por ejemplo, con dolor en los huesos.
Para tratar el tumor prostático en estadios iniciales no hay nada como la
braquiterapia, indica Chéchile. Este método se basa en la aplicación de unas
fuentes radioactivas (también denominadas semillas) en la glándula enferma que emiten radioactividad hasta medio centímetro por fuera de los límites de la zona afectada. Con esto se consigue tratar tejidos que con una hipotética extirpación de la próstata no serían tratables porque esos tejidos, al estar pegados al recto, no se pueden sacar. A juicio del doctor, la braquiterapia ya obtiene resultados superiores a la cirugía convencional y, por ello, en Estados Unidos la mitad de los casos ya se tratan con las fuentes radioactivas. La braquiterapia, añade,
respeta la continencia y la potencia del paciente, consiguiendo un 85 por ciento de curaciones en tumores de pequeño tamaño. Al día siguiente de la sesión, algunos afectados ya trabajan en su despacho con toda normalidad.
Hoy en día, afirma Chéchile, quien dispone de las técnicas de braquiterapia, HIFU, crioterapia o cirugía laparoscópica ya puede ofrecer
tratamientos a la carta a los enfermos de cáncer prostático.