
Desde mediados de la década de los años 70 del siglo XX hasta el año 2000, el calentamiento global del planeta Tierra ha causado la muerte a 150.000 personas, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque la salud de los habitantes de los países ricos también resulta afectada por el cambio climático, son las personas de los países pobres las que más notan sus desvastadores efectos.
Lo más intranquilizador es que lo peor puede que esté aún por llegar, en especial si la temperatura sigue aumentando a este ritmo por culpa de la acción humana. Por ahora el calentamiento global se ha dejado notar en
grandes olas de calor, sequías persistentes, gigantescos incendios forestales, inundaciones y tormentas de extrema virulencia cada vez más frecuentes, cambios en el calendario de las estaciones del año... todos estos factores repercuten en una alteración en la producción de alimentos, en el aprovechamiento de los ciclos del agua y en la extensión y actividad de determinadas enfermedades, como la malaria.