Lo primero que hay que tener en cuenta es que en verano sudamos más, y en consecuencia el pie se dilata. Así que lo que hay que conseguir es que el sudor se evapore y que la suela absorba esa secreción. Esto se consigue con el uso de un calcetín y con un calzado con buena porosidad. En cuanto a las características del zapato, siempre depende de la actividad que vayamos a realizar. Si vamos a caminar, habrá que calzar unos zapatos con una suela gruesa que aísle el pie de las irregularidades del terreno. También será importante disponer de una buena amortiguación y de un buen agarre. La pala, que es la parte que cubre la suela, deberá ser de material poroso.
Transpiración
La transpiración es un problema importante que aparece sobre todo en la adolescencia, por una cuestión hormonal. Además, a esa edad los chicos no se cuidan tanto los pies ni se los secan bien al salir de la ducha. Tampoco tienen la precaución de aplicarse polvos micóticos así que es normal que aparezca un exceso de sudoración. Hay que cuidar bien ese aspecto si se quiere evitar que la manifestación de hongos o verrugas. No se recomienda usar talco ya que obstruye los poros.
Calzado y Moda
En lo que se refiere a moda femenina, los zapatos de este verano vienen muy planos y minimalistas. Sin embargo, esto no es lo más recomendable para nuestro pie. Siempre se aconseja que el zapato lleve un poquito de tacón, que cada persona elija el que le resulte cómodo. De esta manera el centro de gravedad quedará bien situado y se desplazará un poco hacia adelante para equilibrar la columna lumbar. Por lo que se refiere a los hombres, éstos tienen menos problemas a la hora de calzarse. Los varones no se fijan en modas y más o menos siempre optan por lo mismo. Es importante cuidar los pies porque sino, una vez no hayamos hecho mayores, notaremos las consecuencias del haberlos castigado. La calidad de vida se verá ampliamente mermada si en la actualidad no usamos unos buenos apoyos.

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