
La experta en agua del Grupo Corsa, Charo Loriente, asegura que depurar el agua en casa es hacerla "renacer"
porque se la devuelve a su origen natural después de que ésta haya pasado por varios procesos de tratamiento que la han ido "enfermando". De hecho, la sequía imperante en algunas regiones conlleva que el agua de los embalses sea más turbia y obligue a potabilizarla con procesos químicos cada vez más intensivos, agrega Loriente.
Un depurador de pequeño tamaño como
Osmotic se instala debajo del fregadero de manera discreta. El aparato realiza un primer filtrado del líquido-elemento para retener sedimentos y partículas, y después lleva a cabo un segundo tratamiento con un filtro de carbón activado que deshace el cloro y la materia orgánica; el tercer paso consiste que el
proceso de ósmosis inversa, destinado a rechazar el exceso de elementos disueltos no visibles y que son los que dan un mal sabor al agua; finalmente, el líquido resultante va a parar a un depósito equipado con una lámpara ultravioleta que lo desinfecta y lo mantiene esterilizado.
Un depurador doméstico, además, contamina menos porque no se necesita usar y tirar envases de plástico como los que contienen el agua envasada de compra en establecimientos.