Cada persona tiene un acúfeno distinto, oye un ruido distinto de los demás. Pero como los demás no podemos percibirlo, tiene que explicarlo.
Hay dos grandes grupos: uno es el sonido continuo, tipo pitido, zumbido, que se mantiene de una forma muy similar y otro es de tipo mecánico que es discontinuo, que puede ser como un latido o un golpeteo. Esto indica dos orígenes distintos, porque el más continuo suele ser asociado a un problema de oído, que son los más frecuentes; los que son de tipo mecánico van más asociados a problemas de tipo circulatorio o de tipo muscular.
Son sonidos propios de organismo que se perciben en el oído. Hay personas que perciben constantemente el latido de su corazón en el oído y eso, por un lado es un sonido normal del organismo, lo que no es normal es percibirlo constantemente; hay que buscar un problema a nivel circulatorio que diga porque esta persona está percibiendo el sonido del latido.
Pero no implica una lesión del oído, en cambio estar oyendo un silbido o un zumbido continuamente si lo implica.
El hecho de que a los acúfenos se les dé más importancia no ha ido acompañado de una mejoría en los tratamientos; a nivel de investigación se sabe bastante más de porque se produce, pero a nivel de curación se sigue estando bastante atrasados. El gran problema es que no se puede medir; en medicina todo lo que se puede medir se puede solucionar.
El acúfeno no es una enfermedad, sino un síntoma. En algunos casos se ha llegado a necesitar ayuda psicológica; dependiendo de la intensidad, hay quien sólo lo oye en silencio absoluto y quien tiene un ruido ensordecedor las 24 horas del día. A nivel psicológico, depende de la fortaleza de la persona para poder aguantarlo; puede generar angustia y provocar una depresión.
Puede aparecer en cualquier momento, en cualquier persona o puede , de forma muy lenta, ir aumentando dependiendo de la causa.
Lo primero que debe hacer un otorrinolaringólogo es ver a qué se debe, si hay alguna causa. Si ésta existe, tratarla en caso de que tenga tratamiento. Si no se encuentra la causa, no hay tratamiento; se puede mejorar y esperar que el cerebro se acostumbre para no llegar a percibirlo.
Una de las causas más frecuentes y más difíciles de tratar, por no decir imposible, es el traumatismo por el ruido.
El Doctor Joan Domenech Oliva, otorrinolaringólogo del Hospital Clínico de Barcelona nos responde a las siguientes preguntas para saber más acerca de los acúfenos.
¿Cómo perciben los acúfenos sus pacientes? ¿Cómo describen estos sonidos?
¿Se puede llegar a confundir con una alteración psiquiátrica Dr.?
¿Por qué aparecen de repente estos ruidos? ¿Se sabe la causa?
¿Pueden llegar a ser permanentes los acúfenos?
¿Existe un perfil de paciente que tiene más predisposición a padecer acúfenos o “toca a quien toca”?
¿El acúfeno va a asociado a una pérdida auditiva?
¿Cómo se diagnostica? ¿De qué pruebas se requiere?
¿A partir de cuándo se deben tratarse estos ruidos en el oído?
¿Existe tratamiento farmacológico específico?
A parte de la medicación, ¿se recomienda algún tipo de medidas higiénico-dietéticas para mejorar la calidad de estos pacientes?

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