
3 de cada 10 hombres sufrirá a lo largo de su vida una
hiperplasia benigna de próstata (engrosamiento no canceroso) y deberá ser operado, asegura el doctor Gilberto Chéchile, urólogo y director médico del Instituto Médico-Tecnológico de Barcelona. De hecho, señala el doctor, desde un punto de vista "microscópico" todos los hombres tienen elementos de hiperplasia prostática, lo que sucede es que esté órgano crecerá en un porcentaje de casos que gira en torno al 50-60 por ciento.
La mayor esperanza de vida conlleva que se produzca una mayor incidencia de los problemas de próstata, y que éstos se vean agravados por enfermedades asociadas. El
láser de luz verde, dice Chéchile, permite a los pacientes que antes no podían operarse y que por ello "estaban condenados a vivir con una sonda que debían cambiarse cada mes o cada dos meses durante el resto de su vida" a someterse a una intervención y ser dado de alta en 24-48 horas.
La técnica del láser de luz verde es un
tratamiento mínimamente invasivo que requiere una sola sesión y anestesia epidural. La duración de la operación depende del tamaño de la próstata, pudiendo oscilar entre 40 minutos y una hora y media. Esta terapia, que admite el tratamiento de glándulas que superan los 100 gramos, está muy indicado para hombres muy mayores con problemas de coagulación.
En el 90 por ciento de los casos, no se necesita sondado al llegar a casa en el curso del postoperatorio. Mientras dura la cicatrización, el paciente puede notar algo de escozor al orinar. Se recomienda no realizar grandes esfuerzos durante los primeros días posteriores al tratamiento,
pudiéndose mantener relaciones sexuales a los 4 o 5 días. Paralelamente, desde el inicio del proceso hasta pasados 12 meses de la operación se elaboran test de calidad de vida.
La terapia con láser de luz verde está indicada cuando la
flujometría o prueba de fuerza del chorro arroja valores por debajo de los 9-10 mililitros por segundo. Si la medicación falla se sugiere la intervención para evitar que se descompense la vejiga.