
El doctor Carlos Magriñá, otorrinolaringólogo, explica que si se tiene en cuenta que el 10 por ciento de individuos de raza blanca tiene el tabique nasal desviado, una de las soluciones para las personas que sufren de
roncopatía consistiría en, una vez descartadas otras alteraciones,
disminuir el tamaño de los cornetes congestionados mediante técnicas médicas mínimamente invasivas. Los cornetes son las estructuras que están en contacto con el tabique y regulan el flujo de aire.
En un solo acto médico se puede solventar una roncopatía provocada por anomalías tanto en la forma de la
úvula del paladar como de las estructuras de la nariz. El único inconveniente es que en una reducción volumétrica de los cornetes en ocasiones se produce una inflamación, lo que puede acarrear la aparición de una obstrucción nasal por un periodo de entre 3 y 5 días.
Los tratamientos mínimamente invasivos que se aplican en casos como éste tienen la ventaja de que a la noche siguiente el paciente ya deja de roncar, o, si lo hace, el ronquido es mínimo.
Al margen de las anomalías en la forma de la úvula y el paladar, existen otros factores que influyen en las
alteraciones del sueño: un golpe en la nariz que deforme la ventilación y obligue al paciente a respirar con la boca abierta, un pólipo nasal, los procesos víricos propios de la época otoñal a los que están asociados los resfriados y las rinitis infecciosas y alérgicas, etc.