Las expectativas de vida, tan altas en España, hace que en los próximos años vaya a aumentar la prevalencia de esta enfermedad, la fibrilación auricular, ya que no se compensa con la tasa de natalidad de nuestro país. En pacientes de más de 80 años afecta a más del 10% de la población y esta cifra aumenta año tras año.
Es recomendable que toda persona que sufra algún síntoma o palpitación, es conveniente que acuda al médico y así mediante un simple electrocardiograma se podrá diagnosticar o no una enfermedad.
El síncope es una pérdida transitoria de conciencia, con recuperación espontánea y que no es una lipotimia ni un desfallecimiento, y puede ser un cuadro de etiología banal, pero en ocasiones puede ser muy grave y comportar la muerte súbita.
La muerte súbita también merece capítulo aparte, ya que afecta a unas 50.000 personas en España, y aunque no tiene el conocimiento por parte de la ciudadanía al igual que un infarto de miocardio, sí tiene una incidencia. Se puede decir que la muerte súbita es aquella que se produce sin síntoma alguno. Acontece en la primera hora de los síntomas, y en un 80% de los casos afecta a personas con antecedentes de una cardiopatía, pero en el 20% restante no hay una causa para ello.
Muchas veces el primer síntoma es que se muere, ya que el paciente casi nunca llega a la consulta, y no hay capacidad de reacción ante esta situación.
En otras patologías también se produce la muerte súbita, pero como se ha indicado, el 80 % son pacientes con alguna cardiopatía isquémica, y por tanto para disminuir su riesgo lo mejor es hacer las medidas preventivas cardiovasculares: dejar de fumar, hacer ejercicio, controlar la dieta, vigilar la tensión.
Luego hay que saber que se han de hacer cursos de reanimación cardiopulmonar para la población, instar a las autoridades de la importancia del tema, y potenciar la presencia de desfibriladores semiautomáticos en los edificios públicos, etc. Debería ser obligatoria la presencia de estos desfibriladores en todos aquellos edificios o centros donde se concentran más de 3.000 personas.
La dronedarona, pese a ser muy eficaz en la fibrilación auricular, no sirve para prevenir la muerte súbita.
Para remarcar tres puntos del congreso, quizás valdría hablar por un lado de la necesidad de concienciar a la gente que en muerte súbita el tiempo es vida. En segundo lugar que se abre una nueva esperanza en fármacos, con la dronedarona, en los tratamientos de fibrilación auricular, y por último, las técnicas de ablación con catéter están avanzando muchísimo en el tratamiento de las arritmias más graves.
Cualquier anomalía, con síntomas tan sutiles, debe ser consultada con el especialista, y más si se tienen antecedentes genéticos.

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