Lo que se espera de este congreso es que, tras la interrelación entre compañeros y expertos de otros países , ver qué se está haciendo en el mundo con aquellos temas más acuciantes y candentes, los que dan más trabajo en la consulta, como las rupturas de tendón de Aquiles, el pie plano del adulto, las talalgias o el pie reumático.
El dolor en el talón tiene más de treinta causas, pero cuando una persona se queja de dolor en esta zona lo primero que debemos pensar es en una fascitis plantar, que es una inflamación del tendón de la planta del pie, ya que es así en más del noventa por ciento de los casos. Suele provocar una incapacidad para andar que a veces dura años.
El pie plano en un paciente adulto puede provocar también dolores, ya que a partir de los treinta años se agrava. Normalmente, el pie plano viene como un resto del que teníamos en la infancia, pero en un momento dado algún tendón de la parte interna del pie cede y el pie empieza a aplanarse nuevamente. En ese momento, el paciente suele tener dolores muy importantes que llegan a incapacitarle, debiendo recurrir incluso a muletas para acudir a la consulta, porque no pueden caminar.
Cuando un niño nace, tiene una capa de grasa en la planta del pie que hace que parezcan siempre planos, siendo estos unos falsos pies planos. El auténtico pie plano se podrá apreciar cuando el niño empieza a andar, siendo un pie plano óseo, porque los huesos se deforman.
En casos extremos, quizás en menos de un 3% de los chicos que tengan entre los diez y los trece años un pie plano muy grave tiene justificación una cirugía, para evitar que empeore aún más de mayor, al no funcionar las plantillas u otras terapias.
En cuanto al pie reumático, lo primero es que el paciente venga previamente tratado por el reumatólogo. Cada vez hay fármacos más potentes, pero el tratamiento farmacológico no evita las deformidades, por lo que ahí es donde el traumatólogo especialista en la cirugía del pie actúa. Estas deformidades están básicamente en el antepié -sean juanetes, dedos en martillo o luxaciones- o bien en la parte trasera del pie, en forma del típico pie plano. Todo ello puede ser tratado con cirugía con buenos resultados.
El tendón de Aquiles tiene muchos factores de riesgo de ruptura, pero ya que a partir de la tercera década de vida la arteria que tiene que proporcionar el suministro de sangre y nutrientes al tendón acostumbra a fallar, parece ser que existe una predisposición del propio tendón a una ruptura por algunos segmentos de esa zona. En un deportista que padezca algún dolor leve o alguna alteración en la forma de su pie, o tal vez debido a que tenga menor longitud en los tendones o problemas en su irrigación, un pequeño traumatismo puede causarle esa ruptura.
Hoy en día se está trabajando en tratamientos mínimamente invasivos, mediante pequeñas incisiones que intentan no aumentar el ‘daño quirúrgico’ que se ha hecho previamente para reparar la zona del pie en cuestión.
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