
La
queratitis, o inflamación de la córnea del ojo, consta de tres síntomas básicos: intenso
dolor (salvo excepciones), fotofobia o molestias derivadas de la sensibilidad a la luz, y lagrimeo por cuanto que el ojo tiende a lavar lo que le está molestando. Según la doctora Laura de Benito, oftalmóloga de la sección de córnea y cirugía refractiva de Vissum, Corporación Oftalmológica Madrid, este proceso inflamatorio por lo general es de fácil diagnóstico.
Existen dos grandes grupos de causas que explican la aparición de una
queratitis: en primer lugar, los gérmenes que dan lugar a procesos infecciosos de origen bacteriano, vírico, e incluso por presencia de hongos y parásitos como las amebas. Y en segundo lugar se encuentran los mecanismos inflamatorios estériles, sin presencia de gérmenes, a menudo de origen autoinmune.
A simple vista cualquier persona puede darse cuenta de que sufre una
queratitis, dado que por lo general el
ojo se enrojece y se inflama. Si se parpadea, el
dolor también aumenta.
La
inflamación de la córnea puede durar entre una semana y más de un mes, dependiendo de la gravedad de cada caso.
De Benito recomienda llevar gafas de sol y acudir rápidamente al
oftalmólogo, así como evitar bañarse con las lentillas puestas y maquillarse mientras dure la infección.